Se agota el tiempo. La llama olímpica se acerca veloz al Estadio Olímpico londinense mientras la delegación española está ya muy perfilada, con el esqueleto perfectamente estructurado y a falta de alguna ligera variación.
Soñé que era cierto. Que Zara produciría el Uniforme Olímpico. Y qué evitaríamos la pesadilla de demostrar al mundo que necesitamos un rescate. Que ese atuendo hortera no vestiría a nuestros atletas.
Sería de agradecer que Don Joseph se pasara a la muy elegante federación de badminton y nos dejara retozar, felices como cochinos, en el lodazal de la bronca de bar.
El autor del gol más importante de la historia de la selección española, Andrés Iniesta, sufre desde ese momento una oda constante que impide el análisis real de la categoría de su juego.
Londres es más que el Big Ben y Harrod's. Por eso, para los que les apeteza visitas turísticas alternativas y por cuatro duros aquí hay unos cuantos consejos.
El atleta sudafricano ha sido finalmente seleccionado para participar en los Juegos de Londres. La polémica que hay sobre las prótesis que usa al tener amputadas ambas piernas a la altura de las rodillas muestra observaciones a favor y en contra.
Desde el primero de julio en Francia es obligatorio llevar en el coche un alcoholímetro. Allí también dan por hecho que el automovilista es un potencial delincuente al que hay que meter en vereda a base de sanciones.
Somos muchos (y muchas) los que echamos de menos aquellas equipaciones de los años 80, que lucían alegremente los futbolistas -Del Bosque entre ellos- que les "obligaban" a marcar paquete, sin percatarse de que años después serían vistos casi como exhibicionistas.
El fútbol es tan poderoso que tiene la capacidad de afectar a la gente hasta puntos insospechados. Ahora nos codeamos en la historia con los creativos, los imaginativos, los que tienen estilo, elegancia. La fuerza bruta se la dejamos a otros.
No brillan, pero son identificativos y lo que más puedo valorar de un equipo hoy en día es que sepas qué es lo que puede ofrecer y cual será su comportamiento global a lo largo de una etapa, época o generación de futbolistas.
El caso de Dawid es un ejemplo de lo que se puede conseguir si se tienen sueños que cumplir y se vive con la ilusión de alcanzarlos. Desfallecer cuando las cosas van mal te lleva a sucumbir. Tener ilusiones te da vida.
Es fácil despertar el patriotismo y hacer equipo al lado de los hombres de Del Bosque.
Todos los veranos, la misma historia. Los clubes de fútbol bucean en el mercado en busca de los jugadores que les permitan afrontar la siguiente temporada con las ilusiones renovadas.
Dice el poeta que el legendario carácter competitivo de los italianos nace de las múltiples invasiones sufridas por esa península. Esas cosas, a la larga, curten.