En palabras de Eduardo Galeano, «el gol es el orgasmo del fútbol». No hay duda. Es el momento más esperado del espectáculo.
Tras la eliminación inglesa, a buen seguro la técnica parapenaltis de Joe Hart le acarreó una sonora bronca por parte de su madre.
El miércoles viviremos un duelo entre la tradición y la modernidad, entre la sobriedad y el glamour.
Como si de una broma cruel del destino se tratase, la selección española se enfrenta a la última que ha podido echarnos de un gran torneo internacional: Francia.
La Eurocopa podría encumbrar en semifinales a los equipos de los cuatro países rescatados de la zona Euro. España, Portugal, Italia y Grecia.
Los pringados de esta Eurocopa, se veía venir, han sido los afanosos organizadores. Polonia y Ucrania se han despedido a la primera.
Del Bosque por fin es íntegramente de los nuestros, no sólo hasta el final de esta batalla. Ahora, psicológicamente, somos más fuertes.
Como seguidor de España, he valorado más la capacidad de reacción y la solidez del empate con Italia que la goleada ante Irlanda.
Mientras rueda el balón, probemos a seleccionar a los más grandes de la historia de esta competición. Se podrá objetar que Fulano debería ir antes que Mengano.
El partido terminó en el minuto 49, cuando Silva marcó el segundo gol para España.
Si tiene que pensar fríamente, falla. Él es un ejecutor inspirado. Carece del talento del que mete goles en cualquier circunstancia.
El sempiterno capitán de la selección inglesa acapara flashes y está omnipresente hasta aburrir
No podemos ser condescendientes con nuestros amigos de verde, aun suponiendo nuestra victoria el más que seguro adiós de Eire.