En palabras de Eduardo Galeano, «el gol es el orgasmo del fútbol». No hay duda. Es el momento más esperado del espectáculo.
Tras la eliminación inglesa, a buen seguro la técnica parapenaltis de Joe Hart le acarreó una sonora bronca por parte de su madre.
El miércoles viviremos un duelo entre la tradición y la modernidad, entre la sobriedad y el glamour.
Iniesta sería nuestra Caipirinha: alegre, risueña, festiva, fresca. En definitiva, nuestra "samba de Albacete".
Como si de una broma cruel del destino se tratase, la selección española se enfrenta a la última que ha podido echarnos de un gran torneo internacional: Francia.
Los voluntarios reparten una revista donde se puede encontrar información en diferentes lenguas sobre actividades caritativas, y el testimonio de gente conocida que recientemente han abrazado la fe católica renegando del mal camino.
La Eurocopa podría encumbrar en semifinales a los equipos de los cuatro países rescatados de la zona Euro. España, Portugal, Italia y Grecia.
Los pringados de esta Eurocopa, se veía venir, han sido los afanosos organizadores. Polonia y Ucrania se han despedido a la primera.
¿Realmente cree Coca Cola que la subida de la prima de riesgo, los cinco millones de parados y la desconfianza de Europa en España es culpa de la desunión de los españoles?
Mencionen el término "fútbol total" y al futbolero medio le vendrá a la cabeza la imagen del Mundial de 1974.
Difícil sería aceptar que la selección española no hubiera ido a la Eurocopa y que el dinero ahorrado sirviera para combatir el paro. Para muchos políticos el circo lo cura todo.
Del Bosque por fin es íntegramente de los nuestros, no sólo hasta el final de esta batalla. Ahora, psicológicamente, somos más fuertes.
Como seguidor de España, he valorado más la capacidad de reacción y la solidez del empate con Italia que la goleada ante Irlanda.
Para engordar 1 kilo de grasa hay que comer un exceso de 7.000 calorías. Parecen muchas, pero no es tan difícil sumar e incluso sobrepasar esta cifra a lo largo de varios días.
Se dice que los políticos ucranianos, conscientes de que ninguno tiene las manos limpias, deben respetar un pacto de "honor" si llegan al poder: no juzgar a los del Gobierno anterior.