Esta semana se cumple el triste aniversario de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, con los que la España franquista (pero España, al fin y al cabo, para el derecho internacional) hizo dejación de sus obligaciones como potencia administradora del Sáhara Occidental. De aquellos polvos vienen estos lodos de violaciones de los derechos humanos.
Una nueva generación de líderes tendrá que hacer funambulismo político entre las facciones más a la izquierda del partido, que claman por mantener el sistema de crecimiento actual, y un ala más pragmática, que defiende una apertura económica gradual y menciona tímidamente en su discurso la apertura política.
En cuatro años pasamos de la "Obamanía" a la incertidumbre de una tarde noche de infarto. Gobernar es administrar expectativas y las que generó Obama -dentro y fuera de EEUU- en 2008 eran tan grandes, como difícil su administración razonable para dar satisfacción a sus electores. La corriente de "Obamanía" la provocaba la expectativa de que revertiría en plazo milagroso la catástrofe que encontró a su llegada.
Obama ha sido el primer mandatario que ha sobrevivido a la crisis, aumentando el gasto en lugar de meter la tijera. ¿Esto hará reflexionar a Merkel y a Rajoy?
En Europa, debemos congratularnos porque Obama debe ayudarnos a desmontar el fundamentalismo de la austeridad impuesto por la derecha europea, por Alemania, y del que nuestro Gobierno también de derechas no parece saber encontrar escapatoria.
Nadie al escuchar a Obama prometer que "lo mejor está por venir" ha podido mirar hacia arriba para encontrarse con el cielo de Chicago. Los demócratas no se han atrevido a repetir la fiesta de hace cuatro años en el majestuoso parque Grant.
El presidente ha ganado porque su programa y su partido son fiel reflejo de la diversidad de Estados Unidos, mientras que los republicanos han conseguido alienar a las mujeres y a las minorías, sobre todo a los latinos.
Es cierto, no lo ha hecho como lo esperábamos. Ni acabó con el desempleo, ni mejoró la economía... siguió además, atado de manos, favoreciendo a grupos de poder e intereses privados más allá de sus promesas de campaña del 2008. Si Romney pierde, el mundo gana.
Mitt Romney no solamente ganará las elecciones; su ventaja será mayor de lo esperado. Recordemos que en el sistema electoral presidencial en EE UU los candidatos, en realidad, compiten por los 538 votos electorales. Para ganar las elecciones un candidato tiene que igualar o superar los 270 votos.
En los últimos años, no sólo cayó el desempleo a los niveles más bajos de la historia de la región, sino que también se crearon 35 millones de puestos de trabajo de calidad, los sueldos subieron sustantivamente y cayó el empleo informal, una de las manifestaciones más tercas del mercado laboral latinoamericano.
Las microfinanzas, en sentido amplio (no limitadas al crédito) son uno de los caminos que contribuye a una mayor inclusión financiera. Y lo son por su capacidad innovadora de leer lo no escrito, de interpretar lo intangible y de valorar los riesgos inherentes a la actividad diaria de los segmentos más desfavorecidos.
La desaceleración del crecimiento mundial tendrá efectos en la región. El riesgo más evidente es la posibilidad de una escalada de la crisis en la zona del euro. Aunque la probabilidad de tal evento es baja, si llegase a ocurrir, el principal canal de transmisión a América Latina sería el contagio financiero más que el comercial.