A veces me da la sensación de que los ciudadanos están pidiendo una segunda transición que cambie el modelo democrático dándole más poder a la hora de decidir sus candidatos y representantes a través de sistemas como las listas abiertas y primarias.
Que no, que no, que Aznar ni quiere ni va a volver. Lo que desea es dejar claro que está ahí, que no es un jarrón chino, que quiere marcar la agenda a Rajoy apoyado por algunas mentes preclaras que le acompañaron y periodistas que aman el ruido, poner y quitar gobiernos.
Lo de Aznar ayer en Antena 3 precisa, posiblemente, más de un análisis psiquiátrico que periodístico o político. No se pueden interpretar sus palabras sin tratar de comprender qué le mueve, qué resortes han provocado que siembre de minas la acción del gobierno de su partido y de su sucesor, Mariano Rajoy.
Es posible que sea necesario asumir recortes en infraestructuras, pero es probable que eliminar líneas de ferrocarril no sea lo más acertado. Con planes sobre la mesa de Fomento de construir nuevas, costosas e innecesarias infraestructuras, se antoja más interesante mantener el tren convencional.
No vayamos a creer que se trata de una especie de estrategia ideológica y que el relanzamiento de la autoridad tiene que ver con otros síntomas, como el hecho de que un policía te pueda exigir un documento de identidad cuando paseas a menos de dos kilómetros de una manifestación pacífica.
Dos años después del 15M las ideas que este movimiento inspiró están más fuertes que nunca: hasta un 78% de los ciudadanos opina que tiene razón. Iniciativas como Ahora Tú Decides, nacidas al calor de sus valores, quieren dar un paso más y poner sobre la mesa un proceso de decisión abierto a la ciudadanía.
¿Qué modelos de sociedad se sustentan en EEUU o en España si el porvenir que les espera a sus respectivas generaciones de jóvenes podría ser todavía mucho peor que el futuro de sus padres? Ahora es cuando las instituciones se alarman, se escandalizan, como si nada se hubiera visto venir.
No debo haber pasado en España más de un par de meses seguidos en los últimos cinco años, y sin embargo esta vez la cosa pinta mal: estoy de regreso en España. Mi gran baza, y quiero pensar que no es la única, es que estoy dispuesto a irme a donde sea necesario para encontrar empleo.
Tienen la creencia inoculada por la derecha de que todo lo que venga de la izquierda es totalmente inviable y utópico. Por eso siempre IU tiene mejores resultados en las encuestas que en la realidad. Y por eso, movimientos cívicos como los liderados por Julio Anguita o el 15M, no serán nunca más que un brindis al sol.
Que los partidos de izquierdas y derecha logren acuerdos en determinados temas solo es posible en aquellos casos donde no hay un irrenunciable contenido ideológico, de lo contrario los planteamientos son tan distantes que no lo permitirán.
Si tuviéramos un presidente de Gobierno receptivo, atento a lo que dice la sociedad, y menos enrocado en eso que llama sentido común y que sólo tiene sentido para él mismo y su reducido entorno, pensaríamos que había llegado el momento de, al menos, un relevo en las carteras. Pero no cabe pedir peras al olmo.
En su discurso ante el Congreso para explicar el Plan Nacional de Reformas, Rajoy dio una cifra que pasó más o menos desapercibida. Dijo que la política económica permitirá ahorrar "bastante más de mil millones de euros". Un dato que combina la redondez de "mil millones" con la vaguedad de "bastante más". ¿De dónde sale?