Si tuviéramos un presidente de Gobierno receptivo, atento a lo que dice la sociedad, y menos enrocado en eso que llama sentido común y que sólo tiene sentido para él mismo y su reducido entorno, pensaríamos que había llegado el momento de, al menos, un relevo en las carteras. Pero no cabe pedir peras al olmo.
En su discurso ante el Congreso para explicar el Plan Nacional de Reformas, Rajoy dio una cifra que pasó más o menos desapercibida. Dijo que la política económica permitirá ahorrar "bastante más de mil millones de euros". Un dato que combina la redondez de "mil millones" con la vaguedad de "bastante más". ¿De dónde sale?
El 15-M ha conseguido, sobre todo, existir. Está interiorizado (que no asimilado). No nos damos cuenta, pero ya es imprescindible. Como una utopía cuántica, está en todas partes y en ninguna, y adopta múltiples nombres. ¿Qué ha conseguido hasta ahora, dices? Especifica: día, país, ciudad, barrio...
Cinco personas de Huesca iniciaron el 14 de abril una huelga de hambre de 29 días. Otras 140 se han sumado de manera temporal. ¿El objetivo? Mostrar, una vez más, el rechazo a las políticas actuales y a la inacción del Gobierno. ¿Qué proponen? Medidas justas que terminen con el ahogo social.
Exigimos una moratoria para pagar la deuda, auditar su legitimidad y dedicar recursos al crecimiento económico. Dar ese paso será importante y valiente, porque después de ese punto de partida es cuando se podrá negociar con los tenedores de la deuda un tipo de interés y un plazo de amortización sostenible.
La juventud es algo pacífico e inocente por naturaleza. Esto es lo que se dice a nivel teórico. Pero, entonces, ¿quiénes son los violentos que han tirado huevos a la policía pacífica durante las protestas celebradas desde septiembre pasado? Lástima, son también jóvenes, pero de los malos.
Nos llaman terroristas y analfabetas, y, mientras tanto, Gallardón nos muestra su cara más dura. Mientras nos quita nuestros derechos intenta convencernos de que nos hará un gran favor, y es que algunos aprendieron mucho de la Sección Femenina, aquello de que las mujeres debíamos "aguantar por nuestro bien".
Tres años después, Rajoy, ya como presidente del Gobierno, se agarra al mismo argumento que usó Zapatero para abandonar su programa: Evitar el rescate. La intervención sirve en ambos casos para justificarlo todo.
Hace dos años nuestra indignación despertó de forma masiva y comenzamos a exigir en las calles un cambio. Pero a la hora de ponernos de acuerdo para determinar por qué futuro queremos luchar y cómo queremos hacerlo la cosa es más difícil. Lo primero es ser conscientes de que sí podemos.
Una vez más la Consejería de Sanidad ha vuelto a agredir brutalmente a los profesionales sanitarios del Sistema Madrileño de Salud, demostrando cuan cierto es lo que muchos ciudadanos piensan: su intención de destruir la sanidad pública madrileña. Los profesionales y la ciudadanía tenemos la obligación de impedirlo.
Más de seis millones de españoles en paro, seis de cada diez jóvenes no tienen un puesto de trabajo y el Gobierno, lejos de claudicar en su estrategia de recortes, seguirá cumpliendo, incluso más allá de lo que se le exige, con quienes insisten en mantener viva una política errónea de ajuste del gasto. ¿Cómo no insistir en la necesidad de que el Ejecutivo dé un paso atrás y abra, de una vez por todas, el camino que conduzca a un pacto social y político de Estado que explore las vías de crecimiento y prosperidad en una sociedad condenada a prolongar su frustración y empobrecimiento?
Los sindicatos están obligados a ser un referente en la modernización de las estructuras sociales. Se trata de seguir dando ejemplo. No en balde CCOO sea quizá la única gran organización sociopolítica que tiene regulada en sus estatutos desde los años 90 la limitación de dos mandatos a sus dirigentes.