Las protestas surgen como actos simbólicos que lo primero que reclaman es razón y dignidad, más allá de las exigencias materiales. Por ello, son eficaces desde el primer momento. En primer lugar, para quienes se movilizan. No es cierto que no sirvan para nada. Al menos, sirven para poder seguir mirándose en el espejo.
"La saturación y el hartazgo por la acumulación de escándalos deja paso a una desconexión de la ciudadanía. A la gente le acaban resbalando las noticias", sentencia uno de los escasos diputados con intelecto desarrollado .
Estamos dirigidos por algunos servidores públicos que además de ser deshonestos son imbéciles; políticos que han pensado que eran inmunes a los delitos de robo, malversación, prevaricación o tráfico de influencias; que desconocían el significado de la palabra expolio y que aprobaban inversiones arbitrarias e ilógicas.
La concomitancia entre los contemporáneos populismos europeos y las pulsiones reaccionarias que opusieron a lo largo del Siglo XX su virulenta represión contra la democracia parlamentaria, a la que se vituperaba como "caduca" y "acabada", suscita preocupación.
Después de Pere Puig, ocurrieron en España algunos sucesos parecidos de violencia individual por parte de personas que no veían ninguna salida para poder salvar sus vidas y no encaminarse hacia la miseria. ¿Son locos? ¿Son casos aislados? ¿No tienen nada que ver con el desastre social que existe actualmente en España?
Fresa y chocolate son dos productos que casan bien. Pero estos dos productos tienen algo más en común. El trato que se da a las mujeres que producen y recolectan estos frutos son, en demasiadas ocasiones, tan duras que resultan un bocado amargo.
La comparecencia del jefe de los espías en el Congreso de los Diputados para hablar de la princesa alemana y sus supuestos servicios al Gobierno de España tiene por objetivo desactivar la bomba Corinna-Corona.
La reacción de rechazo de la sociedad española a las palabras Toni Cantó ha sido la correcta: alarmarse ante el despropósito, la insensatez y la temeridad. Solo en la última década 660 mujeres pagaron con su vida sus intentos de poner freno a relaciones de abuso, de sumisión, desprecio, falta sistemática de respeto, control económico, violencia verbal, ataques a su dignidad y autoestima, o cuestionamiento de su autonomía relacional, emocional o económica.
En esta secuencia italiana se afirma la bifurcación de la marea populista que viene sacudiendo Europa. Corrosiva, atiborrada de promesas imposibles de cumplir, sofocante en su presencia en parrillas televisivas y en el ardor que diariamente incendia las redes sociales.
El norte de Europa ha resistido parcialmente indemne a la crisis, mientras que el sur se desangraba, pero la crisis empieza ya a golpear a la puerta de Alemania. Matar a los clientes jamás fue una buena política comercial. Con algo de suerte Merkel acabará por darse cuenta, pero sólo si resultara ser más inteligente que sus secuaces.
Mi marido y yo nos levantamos el lunes amenazando la pervivencia de la especie. Un par de veces. Esa tarde me acordé de mi tía Feli, que estuvo intentando perpetuar la especie durante décadas y no hubo forma: mi tío Jorge no perpetuaba nada más que sus borracheras. Y de Marta y María, que han adoptado a una preciosa niña china. Hablé con José, mi amigo el cura, que amenaza la pervivencia casi constantemente y con mi vecina Juana y su marido Carlos, que se casaron a los setenta y seis.
Cada nuevo medio de comunicación colectiva ha ido cambiando la configuración del espacio público y, por lo tanto, la visibilidad del poder. La visibilidad de la política se multiplica con Internet. Al momento, cualquier atisbo de escándalo corre como la pólvora. Incluso es más fácil que llegue antes a miles de tuits que a los responsables de los partidos políticos o instituciones. Los políticos, en general, parece que no se han dado cuenta de que queda registro de todo lo que hacen.
Las políticas de la UE sobre el sur de Europa han pulverizado ya dos sistemas electorales, el siguiente será el español. Esto no son conjeturas, en las elecciones europeas del 2014, si no antes, visualizaremos una altísima abstención y la fragmentación del sistema con la irrupción de candidaturas que ahora desconocemos.
El corresponsal en Portugal de El País, relataba en una crónica sobre la pesadilla que supone la constante emigración de ciudadanos lusos, que el Gobierno del país "ha revitalizado una campaña encaminada a alertar a los portugueses de los peligros que esconde un viaje apresurado".
Después de salir en todos los medios por escribir artículos bajo un pseudónimo y cobrar decenas de miles de euros de la Fundación IDEAS, Carlos Mulas-Granados e Irene Zoe Alameda, en vez de tener que esconderse en su casa, están viviendo bien en mi país, en EEUU.