Sorprende que los bancos preocupen cada vez menos a los ciudadanos, mientras la corrupción y los políticos siguen escalando puestos entre los principales problemas de los españoles. ¿Qué pócima han utilizado los banqueros para escapar del centro de la diana y ser reemplazados por los políticos?
'Fuerzas Económicas de Nuestro Tiempo' (Ed. Guadarrama, 1975), de José Luis Sampedro, me sorprendió no solo por su aguda visión de la política económica como herramienta imprescindible para alcanzar la justicia social. Quedé fascinado por la claridad y sencillez con que exponía ideas complejas que consideraba incomprensibles.
Quiso irse de manera sencilla como había vivido, porque la muerte, su muerte, es parte de la vida. Falleció sobre la 1:30 de la madrugada del pasado lunes en su casa de la calle Cea Bermúdez de Madrid. Sólo hoy lo hemos sabido. Se ha ido sin la pompa que rehuía. Que la música y las palabras le acompañen, maestro.
Se nos ha ido una de las mentes más brillantes de nuestro país y todo un ejemplo de lucha social y de compromiso intelectual. Pero nos queda el deber moral de continuar su proyecto, buscando conquistar nuestro lugar en el mundo. Por todas partes transpira y sobrevive el pensamiento al que Sampedro dio forma con sus obras.
La eurozona necesita crecer, y para ello, como admite la OCDE, han de flexibilizarse las imposiciones de consolidación fiscal, que además de ser guiadas por objetivos de reducción del déficit estructural (en lugar de hacerlo en términos nominales), han de conceder más tiempo a esos objetivos.
Aun a riesgo de ser descalificados para opinar del señor Lamela por algún avispado tertuliano de extremo centro, la acusación de haber cometido 400 homicidios en el servicio de Urgencias del hospital Severo Ochoa de Leganés no fue un ejercicio de responsabilidad política del entonces consejero público y hoy asesor privado Manuel Lamela, como siguió sosteniendo tras el fiasco judicial, sino una acción premeditada que tendió una cortina de espeso humo tras la cual se ocultaba el proceso de entrega a manos privadas del patrimonio sanitario público de Madrid.
La rebelión que propone Molina, y a la que me sumo militante, pasa por la exigencia de la vida democrática como una tarea ardua y constante, por nuestra conversión en ciudadanos adultos y por la apelación moral en un sentido laico a los valores que sustentan la convivencia.
El Ministerio del Interior se opuso, durante el 2012, a las progresiones de grado (regímenes de semi-libertad) para tres presos que han rechazado la violencia, han abandonado ETA, han pedido perdón a las víctimas y han manifestado públicamente la autocrítica de su pasado. Da la impresión de que para los responsables de la política penitenciaria no cabe hacer distinción entre presos de ETA, lo cual es injusto para los que han cumplido las exigencias legales y quieren participar en la vida social y política mediante una revisión crítica del pasado "desde dentro".
Oficialmente, la campaña electoral comienza el 2 de abril y termina el 11 del mismo mes. Nueve días en los que los candidatos van a salir a matar o a morir (quizás esta no sea la referencia más adecuada, pues Venezuela es uno de los países más violentos del mundo).
En todos los sectores, el mismo proceso: los recortes y desmantelamiento del sistema público se llevan a cabo tras culpabilizar a los profesionales. Allí donde hay posibilidad de convertir las necesidades de los ciudadanos en un negocio -sanidad, educación, justicia, seguridad- se sigue el mismo protocolo.
Es importante reconocer que nos parece bien que los lobbies defiendan los intereses con los que estamos de acuerdo -me encanta el trabajo del Sierra Club a favor del medio ambiente y me indignan las actividades de la Asociación Nacional del Rifle, que defiende las armas- pero es como la libertad de expresión: hay que defender todas las voces.
Confío en que el fin de esta polémica elimine la distracción que ejerce sobre el establecimiento de una política penitenciaria con los presos por terrorismo. La política penitenciaria del Gobierno se define por su inexistencia, por no hacer nada más que esperar a que vayan cumpliendo sus condenas y saliendo a la calle, da igual cómo.
Pese a la dejación del legislador español, si se quiere cabe cumplir en Derecho con el fallo de Estrasburgo y liberar a Del Rio y a todos aquellos que siguen en prisión por aplicación de la doctrina Parot. Pero también es posible agarrarse a una versión más formal del Derecho y escurrir el bulto, alegando que como no hay vía habilitada "no se puede cumplir".
En el Congreso y en los aledaños de la Zarzuela consideran que Corinna está organizando su retirada y de paso haciéndo una campaña de publicidad para captar nuevos clientes una vez que el grifo se ha cerrado en España.