Los griegos nos han dado una última oportunidad a los políticos, al sistema. Y quizá nos den una lección también con un fuerte consenso que refunde su patria y la defienda en Europa y para Europa.
Los enemigos del euro se han posicionado para intentar que España tenga que acudir a un rescate de todo el país, algo que para ellos sería un gran negocio a corto y largo plazo -acabar con la unión monetaria, para cazarnos por separado-.
Los inversores han concluido que este rescate es mucho mejor para los bancos y sus accionistas que para el Gobierno y los contribuyentes. Puede ser el prólogo de un rescate menos blando de un país al que se le cierra el mercado de capitales.
Los griegos han desactivado el botón nuclear que amenazaba con hacer saltar por los aires el euro, la unión monetaria y la propia UE. Junto a la victoria socialista en Francia, es un mensaje clarísimo para Merkel: seguimos adelante, pero hay que revisar la nefasta estrategia de austeridad.
Queridos ciudadanos griegos en apuros, nunca antes el mundo os miró tan de cerca. Sois cuna de nuestra democracia y hoy, más que nunca, demostráis que cada voto cuenta.