Se define como el aumento generalizado de los precios que tiene lugar en una economía durante los últimos 12 meses. Si la inflación en septiembre es del 3,5%, significa que la cesta de consumo de los hogares es un 3,5% más cara que la adquirida en 2011. Con la misma renta, los hogares pueden adquirir un menor volumen de bienes o servicios.