Un caso curioso es el de John Montagu, IV conde de Sandwich. Se dice que era muy aficionado a jugar a las cartas y, para no abandonar la partida a la hora de comer, tomaba unos emparedados con fiambre o carne fría.
Un reputado lingüista sostuvo que en las cartas que dirigía a su madre siempre comenzaba con «Querida Mamá:», con la eme en mayúscula, pues su madre para él era muy importante.
Complejo, sin duda, esto de las mayúsculas.