A la una de la madrugada del día 11 de diciembre, escuchamos ruido de disparos que venía de la plaza. Algunos de nosotros salieron corriendo hacia allí y volvieron media hora después anunciando que se estaba produciendo una batalla extraña, con armas de fuego, que al final dejó heridos a cinco de los allí acampados.
Si te interesan las informaciones "neutras" sobre lo que está pasando en Egipto, no leas este texto, ni los posteriores. Escribo desde una visión concreta, la de una persona que participó en la revolución egipcia desde su comienzo y sigue en ella hasta conseguir sus objetivos principales: "Pan, libertad y justicia social".
No ganamos para sobresaltos con esto de la primavera árabe (el despertar, como muchos prefieren llamarlo ahora). Cuando estábamos dispuestos a declarar nuestra admiración por el buen hacer del presidente egipcio Mohamed Morsi en su gestión de la crisis de Gaza, va y emite un decreto de corte autoritario que le vuelve a llenar la plaza Tahrir de gente.