Todas somos egipcias
Cuando Tahrir se convirtió en el centro del mundo, las mujeres participaron para luchar por un futuro digno. Poco después eran invitadas a volver a sus casas y seguir apoyando la revolución desde allí, ocupándose si acaso de llevar la comida a los acampados y de cuidarles en caso de necesitar atención médica.