Las jóvenes de hoy serán las científicas de mañana y tenemos que asegurarnos de que ninguna con talento se perderá por el camino. Es hora de cambiar la imagen rancia y decimonónica de los científicos.
Excluir o dificultar a las mujeres del cultivo de la ciencia no es solo una cuestión de injusticia, sino de falta de inteligencia. No estamos hablando de viejas injusticias históricas, sino de una opinión todavía dominante.