Las mujeres árabes de las distintas generaciones, religiones y clase son ahora más que nunca conscientes de la similitud de los retos que enfrentan y de la violencia a la que son sometidas. Se encuentran más unidas ahora que antes, y ven los aspectos que les unen en lugar de aquellos que les separan. Este 8 de marzo saldrán juntas para reivindicar sus derechos.
Quizás sea una obviedad contarlo a estas alturas, pero los sirios se sienten abandonados y no sólo por la comunidad internacional, sino también por la más reducida "comunidad de ayuda internacional". En muchas zonas, la cirugía, la obstetricia, la atención especializada, ya no existen. Las embarazadas no saben dónde ir.
A la una de la madrugada del día 11 de diciembre, escuchamos ruido de disparos que venía de la plaza. Algunos de nosotros salieron corriendo hacia allí y volvieron media hora después anunciando que se estaba produciendo una batalla extraña, con armas de fuego, que al final dejó heridos a cinco de los allí acampados.
Si te interesan las informaciones "neutras" sobre lo que está pasando en Egipto, no leas este texto, ni los posteriores. Escribo desde una visión concreta, la de una persona que participó en la revolución egipcia desde su comienzo y sigue en ella hasta conseguir sus objetivos principales: "Pan, libertad y justicia social".
No ganamos para sobresaltos con esto de la primavera árabe (el despertar, como muchos prefieren llamarlo ahora). Cuando estábamos dispuestos a declarar nuestra admiración por el buen hacer del presidente egipcio Mohamed Morsi en su gestión de la crisis de Gaza, va y emite un decreto de corte autoritario que le vuelve a llenar la plaza Tahrir de gente.
¡Alto! No se me echen encima. Es solo un titular para llamar la atención. La culpa de lo que pasa en Gaza la tiene Hamás, como responsable político de la Franja y por haber disparado -o haberlo permitido- un buen número de cohetes y la tiene Israel, por una reacción abrumadoramente desproporcionada.