Oriente Próximo

EFE

El genocidio sirio: las cosas, por su nombre

La inacción de Bruselas a la que venimos asistiendo en el último año en el drama que se vive en las costas de Grecia puede tener muchos nombres, claro que sí, pero estoy seguro de que la palabra crimen es la que mejor se ajusta. Crimen contra la humanidad, sí. Para qué andarnos con eufemismos. Dentro de un siglo, entre las pruebas acumuladas para responsabilizar de genocidas a los gobiernos europeos estará, entre las primeras, la medida que Bruselas y Turquía acaba de sacar de la manga.
EFE

Palestina, violencia sin Intifada

Si nos atenemos a la experiencia acumulada en las dos anteriores revueltas ciudadanas palestinas contra la ocupación israelí, cabría sostener que hoy, al menos de momento, no estamos ante una nueva Intifada. Y eso es así porque, aunque es cierto que se vuelve a registrar un creciente nivel de violencia (pero no más alto que el visto en tantas ocasiones anteriores), la Autoridad Palestina no está abiertamente incitando a la violencia.
EFE

La amenaza de la tercera Intifada

Una nueva Intifada llevaría a los palestinos a un nuevo punto de partida, de destino impreciso, con una paz inencontrable y por ello difícil de abordar, una ocupación militar y una colonización sin fecha de caducidad, un desarreglo territorial, político y social que se perpetúa y agrava.
ATTA KENARE via Getty Images

La 'amenaza' iraní

El acuerdo nuclear alcanzado en Viena entre Irán y el P5+1, grupo de países formado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania, ha provocado un gran alivio y optimismo en todo el mundo. Sin embargo, hay sorprendentes excepciones al entusiasmo general entre sectores muy importantes de EEUU y de sus aliados en la zona, Israel y Arabia Saudí.
JUANJO MARTÍN/EFE

España-Palestina: mucho ruido y pocas nueces

Si realmente hubiera deseo de mejorar las condiciones de vida de los palestinos ocupados y de avanzar hacia la paz, el camino a seguir debería ser el de simultanear una mayor ayuda efectiva a la población ocupada con hacer sentir a Israel que la violación de la ley internacional y del derecho internacional humanitario tiene consecuencias reales.
JUANJO MARTÍN/EFE

Palestina: hacer como Suecia o hacerse el sueco

La única manera de evitar que la satisfacción de hoy se convierta en frustración mañana es establecer criterios de seguimiento de lo decidido que permitan activar el reconocimiento de Palestina como Estado sin esperar a las calendas griegas. Sería una tarea que correspondería impulsar especialmente al Grupo Parlamentario autor de la iniciativa, es decir, el socialista.
REUTERS

El Estado Islámico resiste la primera embestida

El EI no solo resiste la embestida liderada por EE UU, sino que amplía sus frentes e incrementa sus ataques, poniendo incluso a Bagdad bajo su punto de mira (aunque de momento no parece probable que se plantee una ofensiva directa contra la capital, sino, en todo caso, la realización de actos violentos aislados).
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La cobardía de la paz frente a valentía de la guerra

El problema es que nadie ha imaginado, ni se ha preocupado, en pensar qué ocurrirá el día después de la destrucción, división y fragmentación de esos territorios. Parece que no se poseen el coraje y la valentía necesarios para proponer soluciones políticas a estas crisis. Somos conscientes y sabemos que sin resolver el conflicto israelo-palestino y sin hacer realidad la solución de los dos Estados la inestabilidad, el sentimientos de injusticia perdurará en la región.
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Tras la tempestad en Palestina, ¿viene la calma?

Dado que es probable que se abra un nuevo proceso negociador, interesa recordar que sentarse a la mesa con los palestinos es para Netanyahu en un fin en sí mismo. Le sirve para acallar posibles críticas internacionales, aparentando una voluntad de paz que, según sus palabras, no puede concretarse por falta de interlocutores válidos. Los negociadores palestinos, la parte más débil, están abocados a volver a la mesa sabiendo que no cuentan con apoyos internacionales suficientes.
MAHMUD HAMS/AFP

Cuando las bombas dejen de tronar en Gaza

Gaza, un campo de concentración de palestinos convertido en una pesadilla por un Gobierno israelí que vuelve a bañar sus manos en la sangre de los gazatíes. ¿Por qué? Razones hay muchas: las que escuchamos, las que sospechamos, las que ni siquiera nos atrevemos a evocar por miedo a enfrentarnos con la desnuda inhumanidad del hombre.
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Un llamamiento por la paz

Esta semana, junto a otros artistas españoles, denuncié el conflicto en Gaza, instando a todos los Gobiernos a intervenir en esta crisis que no deja de intensificarse. Aunque me mostré crítico con la respuesta militar israelí, siento un gran respeto por la gente de Israel y una gran compasión por sus pérdidas.