Según el Gobierno el país está repleto de funcionari@s que trabajan poco, profesores que no enseñan, profesionales de la salud que gastan medicinas en sus pacientes, parad@s que no buscan empleo y padres y madres que enseñan a sus hijos las técnicas batasuneras de protesta.
Es cierto que los resultados electorales del 21-O refuerzan la imagen de Alberto Núñez en el PP de cara al futuro. Un eventual fracaso del Gobierno de Rajoy pondría en apuros su liderazgo, pero ligar este fracaso de forma automática con un ascenso de Feijóo a la cúpula del partido plantea, cuando menos, algunos interrogantes.
Las cifras de la pobreza van en aumento y, paradójicamente, quienes deben ampararles se apartan de ellos y les dejan a la intemperie con menos apoyos y menos ayudas. La austeridad mal entendida del Gobierno del PP e impuesta por la troika europea amenaza con aniquilar nuestro país, reventar la esperanza de la gente y provocar un estadillo social que, hasta ahora, no se ha producido por el apoyo familiar y la economía sumergida.
La primera lectura el éxito de Alberto Nuñez Feijóo y su mayoría absoluta apuntalada con tres escaños más, es nítida: Mariano Rajoy sale reforzado del 21-O. Pero si gana tiempo es, sobre todo, porque la alternativa socialista se derrumba. Los socialistas que se preguntan si aún están pagando la herencia de Zapatero, o si es ya la labor en la oposición de Rubalcaba la que está ahuyentando a los votantes.
La prueba de que las esporas de pensamiento basura puestas en circulación por FAES en los últimos años han cumplido perfectamente con su cometido, causando destrozos irreparables en la mentes de los votantes incautos, y en las huestes de la ahora ridículamente autodenominada "oposición responsable".
Los nacionalistas están dispuestos a llegar al Gobierno a cualquier precio. Cuatro años en la oposición han sido un duro aprendizaje en el que no piensan reincidir ni de lejos; quienes se dedican a la fontanería lo tienen muy claro. En el caso de que HB-BILDU fuese la lista más votada, tendrá todo tipo de obstáculos.
Lo siento por los que son sensibles a las palabras directas y por los defensores de la corrección política. Lo siento por los guardianes de las esencias, se hagan llamar progres o conservadores. Lo siento por todos ellos y por alguno más, pero me tienen asqueado.
Los nuevos viejos tiempos se presentan mal para todos los trabajadores. Vamos perdiendo cada vez más derechos, los sueldos se reducen y las condiciones laborales empeoran día a día, casi imperceptiblemente.
El año pasado, la inminencia de las elecciones generales despertaba expectativas de cambio. Rajoy volcaba sus esfuerzos en convencernos de que él sabría reconducir España, y prometía hacer exactamente lo contrario que luego se ha visto obligado a hacer: subir el IVA y recortar en sanidad. Hoy ya no creemos ni en brotes verdes ni en promesas electorales: sabemos que nos espera el año más duro en décadas.
El partido de Rajoy ha indicado que la ministra es "no competente" en materia de salud sexual y reproductiva, es decir, que asuntos sanitarios estrechamente relacionados con la vida de las mujeres no puedan ser debatidos con la ministra de SANIDAD, Servicios Sociales e IGUALDAD.
Meter dinero en entidades financieras deja en evidencia otra flagrante injusticia, que es la de las empresas o autónomos que deben a esas propias entidades por no haber podido pagar, al igual que su Bankia de turno.
Es imprescindible defender y rebatir ideas desde la prioridad de la defensa del interés general, y ahora lo importante es sacar a los españoles de esta crisis. Para ello es más importante arrimar el hombro, ser generosos y estar a la altura que pretenden arañar cuatro votos.
El PP se niega a escuchar al Gobierno de Canarias, a Cabildos Insulares y a los colectivos sociales y ecologistas. Los nacionalistas canarios lo hemos intentado con la misma suerte en el Congreso y el Senado.
No hay piedad para los derrotados. La trayectoria de Javier Arenas en cargos de responsabilidad del PP parece agotada salvo que el partido se pegue un buen trancazo los próximos meses.
Los mercados, la prima de riesgo, la deuda, el déficit,... en fin, ese submundo maldito del que tan poco habíamos oído hablar, del que tanto seguimos desconociendo pese a tenerlo ahora hasta en la sopa, nos está amargando la existencia.
Uno de los rasgos que definen la actual situación en España es el de una generalizada pérdida de confianza. ¿Ha contribuido Mariano Rajoy a esa pérdida? Son muchas las evidencias de que, en efecto, así ha sido.