¿Somos tontos, señor Rajoy? De verdad se lo pregunto. ¿Es que el Gobierno tiene datos objetivos para dudar de la salud mental de los españoles? Aunque se declare oficialmente que avanza la verdad, aquí nos golea la mentira.
A pesar de que este aspecto haya quedado en un segundo plano ante las necesidades inmediatas de recapitalización, no cabe duda de que la gestión del riesgo inmobiliario sigue siendo el tema clave.
Ni la morosidad de los deudores ni el valor de los activos que actúan como garantía van a evolucionar favorablemente en los próximos meses si no hay reanimación de la demanda en Europa.
Europa nos ha otorgado una especie de línea de crédito para sanear los bancos en apuros. Y también nos transmite un mensaje muy claro: ahora nos toca poner nuestra casa en orden. Para ello hacen falta más ajustes, más reformas y más sacrificios.
Nuestro prestigio internacional se ha esfumado. Todavía tengo fresco en la memoria nuestro pasado mejor. Casi eufórico. Nuestro sello español estaba asociado al talento creativo del sur y a la seriedad en el trabajo.