Nada exime al PSOE de enfrentarse a su propia sesión en el diván. No es razonable insistir en que los ciudadanos "no nos perdonarían" que dedicásemos tiempo a arreglar los desperfectos en nuestra propia organización en lugar de "concentrarnos en la recesión y en el paro".
Los griegos nos han dado una última oportunidad a los políticos, al sistema. Y quizá nos den una lección también con un fuerte consenso que refunde su patria y la defienda en Europa y para Europa.