Si se quiere seguir haciendo uso partidista y electoralista de la ignorancia de esta sentencia, no solo se va a retroceder en materia de derechos y libertades públicas, es posible que se haga el ridículo.
El revés de Estrasburgo, de confirmarse finalmente por la Gran Sala, es mayúsculo: es un revés a la mayoría del Tribunal Supremo que preconizó la doctrina Parot y a la práctica aplicativa de la Audiencia Nacional.