Mi hijo llegaba a casa al salir del cole, le daba una merienda nutritiva a él y a sus hermanos, y entonces llegaba la hora de los deberes. Entonces empezaban las pataletas, la rabia y los berrinches. Las quejas más comunes eran que yo era TAN mala e injusta, o que le "torturaba" para que hiciese sus deberes.
Hoy, invitados por la fecha, nos ponemos ante el cáncer como objetivo a batir. Mañana y siempre, mantengamos el músculo activo para que el tiempo de tormenta, dolor e incertidumbre no se convierta en tiempo de desesperanza. Y perdamos el miedo; que no suceda, como dice Luis García Montero, que a veces hasta la felicidad resulta una amenaza.
Trabajar para el servicio secreto de tu país y al mismo tiempo para el del enemigo te sumerge en una encrucijada personal tan volcánica, que las razones que te impulsan a ello tienen que ser especialmente poderosas. Al menos eso es lo que pensaba yo cuando me puse a investigar para mi nuevo libro 'Espías y traidores'.
Quiero tomarme ese minuto largo para recordar, animar y agradecer a todos los que las acompañan. A todo ese cuerpo de especialistas de la sanidad; a los más txikis de la casa, por ser tan inesperadamente fuertes; a los más mayores, por ayudar a resistir este embate; y a las compañeras, y a los compañeros que aciertan con el calor de un gesto.
En los últimos tiempos, evito tener pruebas fotográficas de mi existencia. Si no soy capaz de hacerlo por mí misma, quiero hacerlo por mis hijos. Quiero estar en la foto, darles ese recuerdo visual de mí misma. Quiero que vean hasta qué punto estoy aquí, cómo les envuelve mi cuerpo en un abrazo, cuánto les quiero.
Sr. Rajoy, yo soy parte de esa mayoría silenciosa que no se manifestó el 25S y le ruego que no tergiverse y mucho menos se apropie de mi silencio. Que no estuviera físicamente en Neptuno no significa que no me indigne ante las cargas policiales, la desmedida reacción de la delegada del Gobierno, la manipulación por parte de la televisión estatal de las imágenes de lo ocurrido, la chulería de los agentes que se negaron a identificarse en la estación de Atocha e intimidaron a los viajeros.
El calendario de moda está anticuado. El clima es un factor obsoleto para clasificar las colecciones y las temporadas ya no rigen el armario. La moda se hace instantánea mientras los tiempos de comercialización siguen un ritmo decimonónico. Y las tendencias se deciden según el estado de ánimo de uno mismo y no de un diseñador.