La reacción de rechazo de la sociedad española a las palabras Toni Cantó ha sido la correcta: alarmarse ante el despropósito, la insensatez y la temeridad. Solo en la última década 660 mujeres pagaron con su vida sus intentos de poner freno a relaciones de abuso, de sumisión, desprecio, falta sistemática de respeto, control económico, violencia verbal, ataques a su dignidad y autoestima, o cuestionamiento de su autonomía relacional, emocional o económica.