Javier Tomeo es único. Como escritor y, sobre todo, como ser humano. Tomeo es increíble, en el sentido literal del término: si no lo ves, no lo crees. Su gran literatura se hunde de lleno en el mundo del absurdo, en el humor surrealista y esperpéntico y en el retrato del poderío de los instintos cuando nada los detiene.