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Cristo, Lucifer y la médium de mascotas (2ª parte)

24/08/2017 12:34 CEST | Actualizado 24/08/2017 12:34 CEST
PB

Hola amigas, tras el coitus interruptus literario al que os sometí la semana pasada (el cual podéis volver a leer aquí), allá va la segunda parte de la historia sobre Cristo, Lucifer y la médium de mascotas. Dice así:

Tras varios años viviendo en Ibiza, Cristo Lombardi decidió que era hora de hacer sus maletas y regresar a su Italia natal. Así que dejó su trabajo, llamó a su casero para decirle que dejaba la casa donde vivía, vendió su moto y compró un billete de avión a Roma para él y otro para su gato Lucifer. Pero cuando tan solo faltaban 5 días para abandonar la isla, su queridísimo minino desapareció.

Cristo buscó al animal por todos los rincones de su casa y los alrededores de esta sin éxito. También pegó varios carteles por el vecindario con la foto del gato y un titular cuando menos impactante: "Se busca a Lucifer". Pero los días iban pasando y no tenía ninguna noticias del dulce animalito.

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Cristo estaba desesperado, ya que solo quedaban 3 días para su vuelo a Italia, y la sola idea de tener que abandonar Ibiza sin su gato le partía el corazón. Entonces, un amigo le comentó que en la isla había una misteriosa mujer que podía ayudarle: la médium de mascotas. Al parecer, esta señora (a la que llamaré Oda Mae) ayudó al primo del cuñado del vecino de la abuela de no se quién de un pueblo de al lado a encontrar a su perro. ¿O era un periquito?. Bueno, da igual, la cosa es que con unas referencias tan certeras la profesionalidad y fiabilidad de la señora quedaban más que contrastadas.

La educación judeocristiana apostólica y romana recibida por Cristo le decía que aquella tipa tenía todas las papeletas para ser una auténtica mamarracha. Sin embargo, su exasperación era tal que decidió llamarla para ver que podía contarle. Y lo primero que le contó es que ella no estaba ahora en Ibiza, sino en Hawaii...

Cristo pensó que los 13.000km que les separaban harían imposible que ella le ayudara en la búsqueda de su mascota, pero nada más lejos de la realidad... Oda Mae es una médium del siglo XXI, una pitonisa 3.0, una geek de lo oculto, y como tal, le bastaron 7 palabras para solucionar aquel kilométrico problema: "Mándame una foto del gato por WhatsApp". Eso es todo lo que ella necesitaba para contactar telepáticamente con el animal. Bueno, eso y un pago de tres dígitos a su cuenta bancaria.

PB

Una vez enviada la foto y el dinerito, Cristo recibió un mensaje: "Lucifer está atrapado. No puede salir del sitio donde está, pero está muy tranquilo porque el lugar le resultar familiar. Busca cerca de tu casa". Cristo salió a la calle y peinó el barrio de arriba abajo; miró dentro de cada cubo de basura, debajo de cada coches y habló con todos los vecinos que encontró en su camino... Pero tras varias horas de rastreo, no encontró ni rastro del gato.

Al día siguiente Oda Mae envió otro mensaje: "Debes darte prisa, Lucifer empieza a estar muy nervioso por la falta de comida y agua". Y un dato más: "Veo algo verde junto al gato, busca un lugar con algo verde". Cristo salió a todo correr de su casa tratando de encontrar aquella cosa verde que tenía encerrado a su pobre gatito... pero en lugar de eso encontró otra cosa -por cierto, también verde- que estuvo a punto de encerrarlo a él de por vida.

Continuará...