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Chimpancés arquitectos

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Uno de los comportamientos más fascinantes de los primates es la construcción de nidos que realizan algunas especies de este orden. Los nidos proporcionan sensación de seguridad y protección muy beneficiosa para los individuos. Los lemures, tarseros, y aye-ayes utilizan las cavidades de los árboles como refugios para parir, cuidar de las crías y descansar. Pero los grandes simios, más cercanos a nosotros, crean sus propios lugares de descanso.

Debido a que cambian mucho de lugar en busca de frutas maduras, al atardecer, cada chimpancé hace un nuevo nido. A veces lo utilizan varias jornadas hasta que se agotan las frutas cercanas y entonces lo abandonan.

Los fabrican doblando y acomodando distintos tipos de ramas y hojas. El análisis de la composición de los nidos que hacen los grandes simios revela datos fascinantes sobre la flexibilidad a la hora de su construcción. El clima, por ejemplo influye decisivamente en su orientación. Los orangutanes construyen nidos más refugiados durante las lluvias, al contrario que los chimpancés, que los hacen más abiertos para facilitar el secado durante la mañana. Los de los gorilas demuestran una mayor diversidad debido a que los hacen en el suelo. También se ha comprobado que los nidos suelen contener heces cuya función es aislar del frío nocturno.

El primatólogo Jordi Sabater Pi estudió la construcción de nidos de gorila en Guinea Ecuatorial. Estos utilizaban plantas de especies con hojas grandes y flexibles que se doblan con facilidad. Lo interesante es que tribus cercanas usaban el mismo tipo para fabricar sus cabañas.

La tribu de los Mbuti (República Democrática del Congo) hacen al revés. Son ellos los que debido a su nomadismo fabrican nidos. Esta sociedad de cazadores-recolectores, pasan muchas noches en la selva y utilizan para sus lechos las mismas hojas que los gorilas.

Existe también una correlación entre la altura donde los ubican y las estaciones del año. En época de lluvias, cuando también hay más depredadores, la altura media de su emplazamiento es mayor, mientras que en la estación seca están más próximos al suelo.

Cuando adquieren experiencia, los chimpancés tardan aproximadamente 20 minutos en su elaboración. Conductas como sentarse sobre montones de hojas u ordenar ramas alrededor de sí mismo, son tendencias innatas que podemos observar en chimpancés nacidos en cautividad que nunca han visto un nido en su vida. Pero para construir uno de calidad se necesitan varios años de práctica y poseer algunos conocimientos, como demuestran algunos estudios.

Se cree que nuestro ancestro común, el cual vivió hace 7 millones de años, ya poseía esta tendencia a fabricarlos. Las ventajas adaptativas de este tipo de construcciones son evidentes. Viviendas y nidos han influido en el tipo de sueño que poseemos en la actualidad los grandes simios. Por un lado, si duermes refugiado de los peligros, se reduce la necesidad de vigilancia, permitiendo periodos de descanso más relajados. Esto permite que la energía disponible para el siguiente día sea mayor, tanto para el cuerpo como para el cerebro. Por otro lado, un sueño de mayor calidad pudo haber propiciado otras capacidades cognitivas más complejas, como por ejemplo la memoria, el aprendizaje y la imitación, capacidades todas ellas fundamentales en la supervivencia de un primate, tanto humano como no-humano.