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¿Qué me pongo para la mani?

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Haciendo un poco de historia tengo que decir a los jóvenes de hoy que ir a manifestaciones dejó de estar bien visto ya a finales de los ochenta. Sencillamente ocurrió que dejó de ser cool. Habíamos estado en tantas manis en los setenta que se quemó esa etapa y se pasó de moda manifestarse. Incluso lo comenzábamos a ver como algo propio de otra época. Todos estábamos demasiado preocupados con nuestros estilismos, nuestro cuerpo y nuestra ropa. Lo que más nos interesaba era estar a la moda y tener ropa bonita y de marca y esto era incompatible con las manifestaciones en las que uno corría el riesgo de ser arrastrado por el suelo y echar a perder un Adolfo Domínguez, un Massimo Dutti, un Caramelo o un Purificación García. Ahora, aunque de otro nivel de precio, tampoco queremos que nuestro modelito de Zara o de H&M, aunque los hayamos comprado en rebajas, no se estropeen ni se rompan. Y la mejor manera es no estar en un lugar peligroso y ¿qué lugar más peligroso que una manifestación para nuestros modelos y complementos...? Claro que también están los camaleónicos (casi todos) que prefieren manifestarse pero yendo de modestos, bajando uno o dos niveles en la escala social. ¿Qué cómo lo hacen? Pues rebajando su guardarropa habitual al menos en un nivel social.

Vamos a ver unos cuantos ejemplos para que se entienda mejor el concepto. El que es de clase alta (pocos se manifiestan pero alguno habrá) se viste como si fuera de clase media alta. El que es de clase media alta se vista de clase media media. El que es de clase media media, se vista de clase media baja... y así sucede con todos. Bueno quizás los de clase baja baja se pongan algo un poco más mono (como de clase baja media) para la ocasión porque no es que tengan muchas ocasiones para lucir palmito y una protesta en la calle puede ser una buena oportunidad, visto lo pasado de moda que está ir a misa los domingos. Pero para la generalidad de la población el objetivo es no dar el cante y pasar desapercibido. Lo que también podríamos llamar ir de modesto, ir de pobre o ir para demostrar que se está necesitado y que no nos sobra nada, porque sino ¿para qué nos manifestamos? El deseo final es confundirse con la masa, ser uno con el pueblo, no destacar demasiado, ni parecer que estás allí por solidaridad con los pobres y que en realidad tú no lo necesitas.

Un buen ejemplo de ello sería Cándido Méndez, Secretario General de UGT desde hace dieciocho largos años, que a la manifestación de esta tarde evitará llevar alguno de sus Rolex, Maurice Lacroix o Raymond Weil. Dios nos guarde del desabrido puritanismo y de pretender que no luzca guapo -si es que puede, dado el físico que la naturaleza le ha dado- pero no parece un plato de gusto ver a un insigne representante de los trabajadores -cinco millones en paro y de ellos dos sin cobrar ni un duro del erario público ni de ningún otro sitio- luciendo relojes de seis mil euros la pieza. Cándido es, pero no tonto, y sabe que haría mal efecto lucir peluco de súper marca con la que está cayendo si quiere seguir perpetuándose en el cargo hasta el infinito.

Qué ponerse siempre es un problema, sea para una cena, ir al trabajo -el que lo tenga- o para participar de una manifestación. Yo esta tarde, como siempre, me pondré cualquier cosa que no cante demasiado, algo modesto y de abrigo, algo que no haga pensar a nadie que estoy de más en ese lugar. Porque además no es cierto. Estoy en crisis casi tanto como el más. ¿Quién no lo está en estos tiempos de incertidumbre, paro, recortes y regresión al pasado? Ahora, por cierto, gracias al 15M y los indignados ha vuelto a estar de moda ir a manifestaciones, concentraciones y protestas. ¡Y cómo no! Con la que está cayendo... aunque no sea fashion y pueda estropearse nuestro look, no hay más remedio que salir a la calle a protestar si queremos tener algo que poder comer pasado mañana.

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