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7 consejos para la vuelta a clase

06/10/2017 07:09 CEST | Actualizado 06/10/2017 07:09 CEST

Comienza el curso, ¿no, chaval? Otra vez los madrugones, los viernes a última, los "¿hoy había examen?". No se puede empezar un curso a tontas y a locas, al menos si quieres cosechar mejores resultados que el año pasado, pero estamos tan ajetreados viendo nuestros likes de Instagram y las últimas historias que han subido, que no tenemos tiempo de reflexionar un poco para encontrar las claves del éxito para el curso que comienza.

Como si fuerais mis alumnos y hoy fuera el primer día de clase, vamos a repasar siete consejos fundamentales para comenzar este curso 2017/2018 con buen pie.

1.- Puedes de sobra

Todavía no he conocido a ningún alumno que no tuviera capacidad de sobra para terminar la ESO sin problemas. Incluso los que he tenido diagnosticados con algún problema de diversa índole, gracias al gran abanico de medidas de atención a la diversidad, han terminado titulando.

En la mayoría de los casos, el fracaso educativo se debe a la apatía, al desgano y a la vagancia; así que ponte las pilas y piensa que puedes de sobra con el nuevo curso que acaba de empezar.

2.- Conoce a cada profesor

Uno de los mayores cambios en el tránsito entre la Primaria y la ESO es el tener a un profesor distinto para cada asignatura. No todos los profesores vemos la enseñanza de la misma manera: ya se sabe lo que tiene cada maestrillo. Es fundamental conocer a cada profesor y saber cómo te has de comportar con cada uno de ellos. Los hay que aceptan bromas, pero también los que no las toleran; hay quienes prefieren que les dejes terminar la explicación antes de hacer preguntas, mientras que otros prefieren resolverlas al momento.

Lo que ocurre entre un docente y su clase es un proceso de adaptación mutuo. Las posturas inmovilistas solo crean desencuentros.

3.- Intenta llevar el curso lo más al día posible

Esta es la gran utopía de cada año, pero es posible. Llevar el curso al día no significa estudiar a diario con horario de opositor, sino ir leyendo, repasando lo que se da en clase (no hace falta memorizar si no hay un examen a la vista) y hacer los deberes que se van mandando. Solo dos premisas. A medida que las tareas escolares se van dejando para el final el tiempo empieza a correr en tu contra. Y no es que no puedas por falta de capacidad, eso ya debes tenerlo claro, es que no puedes por falta de tiempo.

Entonces empiezas a memorizar como un loco, y a agobiarte, y a decir que el sistema educativo es una mierda porque los profesores solo queremos que aprendáis de memoria datos que vais a olvidar al día siguiente; cuando si hubieras comenzado poco a poco, hubieras tenido tiempo de preguntar tus dudas, de emplear más tiempo en aquello que más te costaba entender y de comprender aquello de lo que te vas a examinar.

4.- Pregunta las dudas

Lo acabamos de mencionar y, ciertamente, es algo fundamental: hay que preguntar las dudas en clase. Entiendo que, a veces, la timidez os puede; pero nuestros miedos están para ser superados. Si eres incapaz de levantar la mano en clase, puedes hablar con tu profesor en otro momento o preguntarle las dudas por correo electrónico, si es que os ha facilitado otro medio de comunicación. Pero esto solo ha de ser el tiempo imprescindible que necesites para superar esa barrera de la timidez.

Cuando estés estudiando, o haciendo los deberes, puedes anotar tus dudas en el cuaderno, o en post it, y resolverlas en clase. No te quedes con dudas, pues todas las que tengas te van a restar nota en los exámenes.

5.- Respeta a tus compañeros

"Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro" (Don Quijote de la Mancha, primera parte, cap. XVIII). En una clase sois todos iguales. Todos menos uno: el profesor. No eres más que tus compañeros, pero tampoco menos. Antes de reírte de alguien o de hacerle la vida imposible, piensa cómo te sentirías tú en su lugar.

Las heridas más dolorosas son las que no se ven, y a todos no nos afectan las cosas que nos pasan del mismo modo: si a ti te da igual que te llamen "cabezón", me parece estupendo, pero te da igual a ti, no a esa persona a la que se lo estás llamando y a la que le estás haciendo un daño que no te imaginas, por mucho que a ti te parezca una tontería.

6.- Usa la agenda

La agenda escolar sirve para mucho más que para anotar los cumpleaños de tus amigos y sus aniversarios. Hay, incluso, quien dice que sirve para anotar los deberes y exámenes, aunque esto no está comprobado científicamente. Búscate un método para anotar de manera eficiente las tareas que se mandan y los próximos controles, aquí te propongo uno.

Intenta tenerla siempre a mano en clase. Es buena idea sacarla junto con el libro y el cuaderno de cada asignatura. Y cuando llegues a casa, obviamente, sácala y mira qué tienes que hacer. Eso te ayudará a llevar el curso al día.

7.- Prueba y elige tu técnica de estudio

No sabéis estudiar, y en parte es culpa nuestra: deberíamos dedicar más horas a enseñar TTI (técnicas de trabajo intelectual). Pensáis que con daros el atracón de memorizar el día antes de un examen está todo hecho, y no es así, por eso sabéis tan poco de todo, en general, y por eso se os olvidan las cosas de un curso para otro y tenemos que volver a empezar repitiendo lo que ya deberíais saber.

No hay técnicas de estudio mejores que otras per se. Hay técnicas que se adaptan mejor a ti y otras que no te valdrán de gran cosa. Descubrirlas solo es cuestión de probarlas y quedarte con aquella que mejores resultados te dé: resúmenes, esquemas, subrayados, mapas conceptuales... el abanico es amplio.

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