Pablo Prieto

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Fútbol público y gratuito

Publicado: 07/06/2012 00:01

«Lo llaman democracia y no lo es». Este anónimo y sabio aforismo resume la esencia del metamovimiento social de resistencia germinado en Islandia, o en Grecia, o en muchos sitios, y trasplantado a la Puerta del Sol el 15 de mayo de 2011, para extender desde ahí su rizoma al resto del planeta. La rama principal de este árbol, la española, fue imaginativamente bautizada por la prensa como '15M'.

Sus detractores critican que su mensaje es difuso. ¿Difuso? No, no. Difusa es la bruma costera de madrugada, el momento exacto en que concilias el sueño, o la promesa de un político. Pero la palabra democracia tiene una definición muy precisa: significa, sencillamente, soberanía popular. Este es un concepto, como el de libertad, que todo el mundo entiende, pero nadie sabe explicar.

Sabemos bien qué es la democracia, pero no tenemos claro si la queremos, o mejor dicho, cuánta queremos. Dice Fromm que tenemos miedo a la libertad. Yo añadiría que nos aterra, y quizá ahora más que nunca, la responsabilidad. La cual, como aprendimos con el Rey León, es inherente al poder. O sea, a la libertad.

Ninguna persona está obligada a cumplir una ley si no ha participado en crearla. Vale, perfecto. Pero Rousseau olvidó mencionar que tampoco nadie está obligada a participar en crearla. La participación política supone a) compromiso con una causa, en este caso la democracia; y b) mucho trabajo, a veces pesado y tedioso. Ejercer la soberanía es difícil, sacrificado y, como un árbol, tarda mucho en dar frutos. Esta dificultad es buena, porque actúa como filtro, seleccionando a la gente más trabajadora, comprometida y paciente; y también mala, porque deja fuera al resto: ya no somos el 99%.

Surgen, por tanto, varias dudas en cuanto a la cantidad de soberanía que queremos. Primero, hasta qué punto queremos participar más en política, y a cambio de cuánto esfuerzo. Segundo, si hay gente que quiere aportar más y gente que menos, ¿qué hacemos para no generar desigualdad? Tercero, si gobernase de verdad la población, ¿no se tomarían algunas decisiones alocadas? Es posible que triunfasen leyes para convertir el fútbol en un servicio público gratuito (de gestión privada, eso sí), o que se estableciera la pena de muerte para terroristas, o que decidiésemos salir de la OTAN.

La pregunta de fondo es, ¿sabe el individuo lo que le conviene? Y sobre todo, ¿sabe el grupo lo que le conviene? Y, ya de paso, ¿cuál es el grupo?

Un ejemplo de algo parecido a la democracia participativa, o sea, real, lo encontramos en California, uno de los lugares con mayor cultura democrática que existen. Allí la población participa, por ejemplo, en decisiones económicas, e invariablemente, votan a favor de bajar los impuestos, con el consiguiente deterioro de los servicios públicos, y finalmente de todo lo demás. California, fuera del plató, es un estado con una economía muy desigual, sujeto a fuertes crisis y rescates y, en general, deficitario.

El ejemplo contrario es Suiza, donde la población parece tomar las decisiones correctas, y gozan de igualdad, bienestar, paz y un altísimo nivel cultural. Vamos, que dan asco. Pero tranquilos... no tienen mar.

Lo que parece claro es que la democracia participativa debe ir precedida de una cierta cultura, y no sólo democrática. Por otra parte, el aprendizaje está en la práctica. La democracia no es algo que se tiene, sino algo que se hace.

Aunque parezca mentira, todos estos dilemas podrían resolverse con una sencilla fórmula llamada Democracia 4.0. Este sistema permite combinar el modelo representativo con el participativo. Básicamente consiste en que el papeleo lo delegamos en los políticos, y cuando hay un asunto que realmente afecta a nuestro futuro, ahí es donde intervenimos. Además es muy flexible, y puede ser "instalado" de manera gradual, para que le de tiempo a todo el mundo a asimilarlo. El 15M, mejor dicho, los ciudadanos a título personal, llevan meses presentando esta propuesta en el Congreso, aunque de momento no ha habido respuesta. Cualquiera puede hacerlo rellenando una petición en su web.

Por mi parte, aunque acabemos nacionalizando el fútbol o prohibiendo la horchata de chufa, seguiré pensando que es mejor equivocarnos juntas que tener razón por separado.

 
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10:44 de 08/06/2012
Dice el autor: [...]"Pero la palabra democracia tiene una definición muy precisa: significa, sencillamente, soberanía popular." [...], y más abajo: [...] "Sabemos bien qué es la democracia..."[...]. Y me parece a mí que no está tan claro el asunto. Precisamente, corre por ahí un librito, publicado incluso antes que el famoso "¡Indignaos!" de Hessel, en el que, con una buena dosis de humor y retranca, pone algunos puntos sobre las íes al respecto. "Política Estúpida", se titula. Por ahí corre en pdf.
00:28 de 08/06/2012
Democracia participativa y representativa no son opuestas, sino complementarias. reo que son la misma cosa. Ambas si son contrarias a la Democracia Directa, idílica. El problema es la cultura. Y eso, en España, difícilmente puede cambiar.
09:56 de 07/06/2012
Efectivamente, en Estados Unidos un gran número de estados han prohibido, por ejemplo, el matrimonio homosexual a través de iniciativas populares. Sin embargo discrepo en tu análisis con respecto a Suiza. La participación media en los procesos consultivos en Suiza ronda el 30% y todos los estudios indican que únicamente votan aquellos ciudadanos con mayores niveles de renta. Es decir, de facto, las personas con mayor renta obtienen un gran poder de decisión. De ellos se derivan algunas decisiones que yo no calificaría como promotoras de igualdad y bienestar: prohibición de la construcción de minaretes, reducción de los derechos de reunificación familiar de los inmigrantes, bajadas de impuestos... Otro de los ejemplos paradigmáticos citados en toda la literatura especializada: la conversión del sistema sanitario Suizo a un sistema semi-privado. Así que a mi no me parece que Suiza sea un ejemplo de la promocion de paz, igualdad y bienestar a través de la democracia directa, a no ser que únicamente nos fijemos en el bienestar de las personas más poderosas que son las que de facto tienen el poder de decision. Resumiendo, la democracia directa me parece un gran peligro y únicamente creo que podría ser adecuada si se combina con la obligación de participar y con la existencia de fuertes sanciones para los que no participasen. Sin embargo incluso de esta forma creo que veríamos en nuestro país la instauración de la pena de muerte, la reducción de los derechos de los inmigrantes y otras minorias...
12:09 de 07/06/2012
Hola Quique, me ha gustado mucho tu comentario, he aprendido cosas pero no termino de estar de acuerdo en algunos puntos y según dice este periódico quiere fomentar el debate así que me animo a responderte: aunque haya cosas que a ti no te gusten (ni a mi) es como han decidido organizarse en suiza los propios suizos, hay que reconocer esa soberanía. de hecho creo que en eso se basa la democracia, en reconocer y aceptar que hay gente que puede opinar al contrario que tú y que incluso pueden ser mayoría y uno tener que acoger dicha decisión. no por que las medidas que se tomen no te gusten el sistema de organizacion (en el caso de suiza democracia directa y en españa democracia representativa) es malo en sí mismo. Yo, en particular, sí creo que mientras más democracia participativa mejor ¿hasta donde de participativa? no lo tengo muy claro aún. y no creo que sea acertada la conclusión que llegas de que el poder lo tengan los de mayor renta, por mucho que sean ellos los que voten y por tanto los que decidan. en un principio todos tienen la posibilidad de voto, los de renta no-altas tienen potencialmente el poder si lo quisieran (supuestamente son el 70%), tienen las mismas oportunidades y es ahi donde reside la igualdad, en tener las mismas oportunidades (y mismo valor de voto) unos y otros sea cual sea tu condición. Un saludo.
08:58 de 07/06/2012
El problema principal de este país, es precisamente lo que tu dices compañero, falta cultura política, el pueblo ha generado un sistema bipartidista que ha llevado al país a la situación en que se encuentra, la gente debe de aprender que en el espectro político Español, hay muchas tendencias y partidos que las representan, el primer paso para crear un sistema democrático auténtico, es concebir un sistema político plural, donde no hayan mayorías absolutas ni bipartidismo, todo lo demás viene solo, conseguido a base de lucha. Un artículo buenísimo da gusto leer cosas así por la mañana.
02:59 de 07/06/2012
Cultura democrática es tener claro que en España, dos partidos arramblan con 22 millones de votos. Carecer de esa cultura, es creer que por juntarte con unos miles en una plaza, eres más inteligente que 22 millones.
01:25 de 07/06/2012
Ufff! el 15M, que pereza.
"El paleleo para las políticos", es la actualizacion 4.0 de "Vivan las caenas".
01:23 de 07/06/2012
Ufff! El 15M, que pereza. "El papeleo a los politicos" es la actualizacion 4.0 del "Vivan las caenas".