Hoy es un día muy triste para la democracia. Santiago Carrillo luchó por ella hasta el ultimísimo momento, y se quedó a las puertas de conseguirla.
Una de sus últimas actividades, que muy poca gente conoce, fue colaborar con la Asamblea Popular de Sol. Y fue un gran activo. Hoy somos un poco más débiles que ayer. Sabio como era, y conocedor del funcionamiento de los partidos políticos y sindicatos, se dio cuenta de que hoy, la calle es la única plataforma posible para trabajar por un mundo democrático.
Muere, y eso duele mucho, pero más duele ver cómo no deja sucesor; cómo cada vez hay menos gente con la potencia ética, el coraje y el sentido (de lo) común que tenían los políticos de su generación. Demasiado rápido vamos quedándonos sin referentes éticos. Ya no hay casi nadie tan inquebrantable y honesto como él, y si queda, es rápidamente expulsado del sistema.
La generación de los grandes líderes terminó. Ya no podemos contar con ellos. Ahora es el momento de ser nuestros propios líderes, de empezar a autoseguirnos, a confiar en nuestro inmenso poder. Las grandes ideas ya no salen de una persona, sino de la inteligencia colectiva, de lo común.
El mejor tributo que podemos hacerle, a él y a la democracia, es seguir lo que él empezó. Nos dio mucho, y es lo único que nos pide.
Hemos perdido un genio, y eso no se puede decir muchas veces en la vida. Santiago, si cometiste algún gran pecado (nos quedamos sin saberlo), lo compensaste con creces. Ahora descansa. Nosotras no lo haremos.
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Recuerdo la entrevista que le hice junto a Pilar Velasco el verano pasado, poco después del 15M. Con su clarividencia y extrema sensatez, en pocos minutos nos ofrece una visión certera de la realidad, aporta interesantes propuestas, y prácticamente predice la crisis del euro, cuando nadie la creía posible.
Puedes verla aquí.
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En su clarividente análisis, indica una gran verdad y es que lo que no haga el pueblo en la calle para trasladarlo al Parlamento, que es la casa común, no lo va a hacer nadie ; Mucho menos ninguno de estos políticos, a no ser que les instemos inequívocamente a que cumplan con la voluntad del pueblo, que es el único cometido que tienen, como representantes del mismo que son en esa casa común de tod@s.
Santiago Carrillo no ha muerto. Los hombres siempre acabamos muriendo. Las ideas no. Solo falta quién tire del carro para entusiasmarnos.
Hay otras que en su madurez e incluso en su senectud reviven y dan lo mejor de si mismos a la colectividad. El Carrillo inflexible que gobernaba con mano de hierro el PCE español en los años de la transición y que contribuyó a arruinar las posibilidades del PCE en las elecciones de entonces, creyendo que rememorar la España del 36 les llevaría al éxito electoral.Como había permanecido en el exilio no sabía, de verdad, como había cambiado España. Ese Carrillo se diluyo. Poco a poco salió el Carrillo reflexivo. Ese "viejo" (en nombre de todos los viejos) que ahora tanto se desprecian. Me alegra mucho saber que tuvo contacto con el 15-M. Ahora solo me resta saber como y a través de que se canaliza esa energía política y social.