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Alemania - España: la historia interminable

10/10/2012 08:39 CEST | Actualizado 09/12/2012 11:12 CET

Hace ya un par de meses, Draghi cambiaba su discurso y decía que haría lo que hiciese falta para salvar el euro. Muchos pensaron que este anuncio significaría una intervención en el mercado secundario de deuda para Italia y para España, donde se estaba jugando el futuro del euro.

Muchos sostenían que una intervención relajaría la prima de riesgo hasta incluso los 150 puntos básicos. Finalmente se decidió que esta tranquilidad iba a estar condicionada a que España e Italia cumpliesen con sus objetivos de reformas estructurales y de objetivos de déficit, pero sobre todo a que solicitaran ayuda. Este giro histórico de la política del BCE enfadó al sector más anti inflacionista de Alemania, que reaccionó con una presión hacia Merkel y su círculo más cercano. Así, recordando a la canciller alemana que las elecciones se celebrarían en un año, parece que obligaron a ésta a rectificar para echarse atrás en los acuerdos que sobre la Unión Bancaria se habían llegado en el último consejo.

De esta manera, Angela Merkel parece que decidió que la mejor estrategia sería ir echándose atrás en lo previamente pactado, tratar de retrasar la unión bancaria, presionar para que el BCE no compre deuda en los mercados secundarios... De tal forma que, de acuerdo a su creencia, la presión para hacer reformas y consolidar los presupuestos no cese. Así, además, cuenta en Alemania que se está haciendo "sufrir" a España y a Italia para que no parezca que la canciller es demasiado permisiva con los "países derrochadores del sur". Pero España ha sido firme en su compromiso por la consolidación fiscal y las reformas, y por tanto esta situación es injusta para nuestro Gobierno, pero sobre todo para los españoles.

Es en este contexto donde nos la jugamos a que la situación se vuelva insostenible y ya nada se pueda hacer, por lo que se debería convencer a Alemania que cuando "Spain commits, Spain delivers". Es decir, que cuando España se compromete, cumple. Y además, debemos exigir a Alemania que también cumpla cuando se compromete a algo.

Esta tensión, además, está causando la sensación de que los ajustes no están sirviendo para nada, dado que el aumento de intereses que estamos pagando está contrarrestando el efecto de la consolidación fiscal. Es necesario que se establezca un mecanismo en el que los españoles dejemos de pagar las indecisiones del proyecto europeo. España cumplirá con su papel, esperemos que Alemania haga lo mismo.