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El olor de la guayaba

05/09/2013 07:29 CEST | Actualizado 04/11/2013 11:12 CET

El Parlamento Europeo y el Senado colombiano han aprobado ya el Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Colombia, que ha entrado en vigor el pasado 1 de agosto. Este acuerdo forma parte de una red de tratados que está forjando la Unión Europea con sus socios más cercanos por valores, principios y cultura para eliminar trabas y poner de manifiesto la importancia del pilar comercial para la recuperación económica y el desarrollo.

El comercio favorece la eliminación de dichas trabas y la creación de nuevas oportunidades. El propio Gabriel García Márquez en El olor de la guayaba señala que "hay un momento en el que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no ha soñado". Esto es lo que significan estos acuerdos comerciales, ya en vigor con México, Chile y Corea del Sur o los recién ratificados con Perú y América Central por parte de la Unión y en el caso de Colombia con Estados Unidos, México, Chile o Corea del Sur.

Este Acuerdo se espera que reporte grandes beneficios mutuos, además de otorgar un nuevo marco de estabilidad y seguridad jurídica a las inversiones recíprocas, abriendo a Colombia un mercado único de más de 500 millones de personas y a la Unión un país con una tasa de crecimiento del PIB de en torno al 5%. Buena prueba de las bondades del Acuerdo lo representa la preocupación de los empresarios por el retraso de su aprobación, ya que el Acuerdo de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos entró en vigor en mayo de 2012, permitiendo a los estadounidenses beneficiarse de un comercio sin barreras con la tercera economía de Latinoamérica.

Por sectores, lo primero que cabe destacar es que se trata de economías complementarias, por lo que los consumidores se verán beneficiados por un mayor rango de bienes y servicios y los productores, a su vez, tendrán nuevos mercados donde posicionar su oferta. En materia agrícola existen grandes sinergias entre ambas regiones, pero, sobre todo, cabe destacar la protección de las indicaciones geográficas a un lado y a otro del Atlántico, permitiendo tanto a los vinos con denominación de origen de Navarra como al aguardiente colombiano ponerse a la venta beneficiándose de su buen nombre y de sus altos patrones de calidad.

Servicios y manufacturas también cuentan con grandes perspectivas. Los sectores automovilístico y textil europeos se podrán ahorrar 30 y 60 millones de euros al año respectivamente en tarifas arancelarias en un mercado de 46 millones de personas. En cuanto a la construcción, Colombia está desarrollando una amplia red de infraestructuras, para lo que España y Europa pueden ofrecer sus conocimientos y experiencias como ya están haciendo por ejemplo en el metro de Medellín.

Por su parte, los emprendedores encontrarán grandes oportunidades por ideas y por posibilidades de inversión y financiación en las dos regiones. De hecho las PYMES europeas se encuentran ante una muy buena opción de internacionalización. Además, uno de los mayores objetivos compartidos es el de aumentar la cooperación en investigación y desarrollo para lograr una mayor competitividad a nivel mundial en los distintos sectores, pudiendo ser las renovables un buen inicio de colaboración.

Pero los verdaderos frutos no van a ser sólo comerciales, sino también en cohesión social y derechos humanos, medioambientales y laborales, ya que la Unión exige su respeto para un mejor aprovechamiento de los beneficios de desarrollo del comercio, y Colombia está fuertemente comprometida con ellos. En el caso de las personas más necesitadas, puede ser una oportunidad para dar a conocer sus problemas, facilitar y dirigir mejor la ayuda que necesitan y para explicarles las sinergias que implica un acuerdo de este calado y cómo beneficiarse. Las negociaciones por la paz entre el Estado colombiano y las FARC, con los que se busca normalizar la situación en todo el territorio, son prueba del compromiso por la paz y el ordenamiento internacional.

Por lo tanto, hace ya más de 500 años que el destino colombiano y el europeo se unieron. Con este Acuerdo no se hace sino reforzar dicha unión y avanzar en el fortalecimiento comercial del Atlántico.

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