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Las relaciones sexuales no son moneda de cambio

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¡¡¡A mí se me ponen los pelos como escarpias cuando escucho comentarios como este en la consulta!!! (El nombre no corresponde con la paciente, ni el comentario es exactamente el mismo, pero sí la idea que subyace.) "Mira Patricia -me dijo una vez una paciente- yo la verdad es que estoy cansada y no tenía ganas ninguna... pero para que se me vaya con otra, pienso, venga Mari, si son diez minutos, pongo cara de que estoy aquí en la cama y finjo lo que haga falta".

El sexo no es una moneda de cambio, no lo puedes utilizar para retener a nadie, y menos para evitar que te engañen con otra. Una de dos, o tenemos la escala de valores equivocada, o ¿en qué momento dejaron muchas mujeres de respetarse a sí mismas y por supuesto, de respetar a sus parejas? Porque pensar que "ancha es Castilla" y cerrar los ojos metafóricamente hablando para contentar a tu pareja, es una falta de respeto hacia la persona con la que compartes tu vida y hacia ti misma.

¿Quién es la víctima, tú que te "sacrificas para tenerlo contento", o él, que seguramente desconoce tu desinterés y piensa que está con alguien que lo desea y que tiene ganas de compartir la cama?

Los motivos por los que muchas mujeres actúan de esta manera pueden ser varios:

  • Ideas erróneas como que la mujer no necesita el sexo tanto como los hombres. Si nos atenemos a este tipo de reflexiones, muchas mujeres asumen su rol sexual en la pareja como una fuente de satisfacción para el otro, pero no para su propio disfrute.
  • Tener una escala de valores machista, basada en que el hombre que "no encuentra en casa lo que necesita, sale a buscarlo a la calle". Esta idea percibe al hombre como un animal, sin emociones ni sentimientos.
  • Esa misma idea machista también tiende a pensar que las relaciones sexuales pueden ser una forma de "castigar" a la pareja. Es cierto que cuando la pareja discute, el deseo y el sentimiento de amor y el afecto disminuye hasta que la pareja se reconcilia. Pero de ahí a decidir y hacer comentarios para ti misma del tipo "ahora te fastidias y conmigo no te acuestas", es una interpretación que percibe el sexo para el hombre como un premio y para la mujer como un suplicio.
  • La educación restrictiva, religiosa o puritana. Basada en ideas que relacionan el sexo, más con tener descendencia, que con el placer y el disfrute.
  • Y el más importante. Debido a la falta de comunicación, confianza o valores equivocados, no han llegado nunca a disfrutar de la relación. Desconocen dónde pueden llegar, dónde está el potencial de su sexualidad y que pueden pasarlo tan genial como lo hacen ellos. De hecho, la relación para sus parejas sería mucho más gratificante si ellas fueran más protagonistas y la vivieran de forma plena.

Las relaciones sexuales son un indicador de la buena marcha de una pareja. Las parejas que gozan de "salud sexual", tienen un nivel mayor de satisfacción entre ellos. El sexo es un instrumento de comunicación, es un momento para disfrutar la intimidad, para jugar, para expresar sentimientos sinceros y transmitir amor y afecto. Consolida la pareja y produce bienestar general. Es el pilar que diferencia una buena relación de amistad de la relación de pareja. En el momento en el que se descuida, baja el interés, se convierte en algo fingido, no deseado o en moneda de cambio... pierde la dulzura, el erotismo y el poder de atracción y satisfacción.

Debería ser de "obligado" cumplimiento entendernos y saber qué necesita y satisface al otro en un área tan placentera como es la de las relaciones sexuales. En la cama no somos rivales, realmente no deberíamos serlo en ningún sitio. La cama es el lugar para la complicidad, el humor, para dar rienda suelta a la imaginación, la sinceridad, para hablar, hablar mucho y explorar nuevas formas de pasarlo bien. Los beneficios asociados al sexo son inmensos, desde el efecto rejuvenecedor, a la disminución de los niveles de ansiedad y la prevención del infarto... Y psicológicamente son muy importantes las ganancias relacionadas con el placer y la satisfacción de la pareja. La pareja que se siente feliz y disfruta de sus relaciones sexuales, manifiesta mayores niveles de felicidad, bienestar y equilibrio emocional, se valoran mejor y más positivamente entre ellos y soportan con más flexibilidad y tolerancia otro tipo de tensiones como problemas domésticos o de comunicación.

El verano y los días de descanso son un buen momento para dedicarle tiempo a la cama, tanto para dormir y descansar, como para disfrutar y recrearte con el sexo. Si deseas mejorar la calidad de tus relaciones sexuales y "aprovecharte" de esta fuente de placer natural, puedes seguir estos consejos:

  • SINCERIDAD. Sed sinceros. Si no estás a gusto, dilo. Si no disfrutas, dilo. Si no te gusta alguna práctica sexual y deseas probar otras diferentes, dilo. En el momento que consientes y dices que estás disfrutando cuando no es así, confundes y desorientas a tu pareja. Interpretará que te lo estás pasando bien y volverá a repetir lo que tú estás manifestando que es bueno para ti. Nadie se siente herido ni humillado si le dices que no estás bien o que no has llegado al orgasmo. Y si se siente humillado, habla, explícale que el sexo es cuestión de aprendizaje, y que debéis aprender a conoceros y saber con qué disfruta cada uno y qué es atractivo para el otro.
  • TRANQUILIDAD Y FLUIR. Busca un momento tranquilo. A pesar de que algunas relaciones sexuales en la pareja del tipo "aquí te pillo, aquí te mato mientras preparamos la cena" pueden ser muy eróticas y apasionadas, lo normal es que la pareja disfrute más cuando se dedican tiempo. Las mujeres por lo general se recrean y necesitan una estimulación previa, el juego, las palabras, los besos y las caricias. Si os saltáis estos pasos, aumentáis la probabilidad de que la mujer se quede a mitad de la faena.
  • COMUNICACIÓN. Habla, habla y habla. Tu pareja no puede adivinar qué pasa por tu cabeza, qué necesitas, qué es sexualmente atractivo para ti si tú no se lo dices.
  • SE TÚ MISMA. Olvídate de los prejuicios absurdos y las ideas que relacionan "mujeres que disfrutan - mujeres ligeritas de cascos". Tu pareja es la persona que te respeta, que te quiere y que está contigo. Hazle partícipe de lo que necesitas, porque además te lo agradecerá. El sexo no puede ser un campo de minas en el que el hombre o la mujer van sorteando qué no le gusta al otro para poder prevenir el malestar.
  • CUIDA EL AMBIENTE. Si cuando vas de boda te vistes de boda, ¿por qué cuando vas de sexo no te vistes de sexo? Viste tu habitación con velas y música tranquila, el ambiente es importante, crea un lugar cálido. Puedes conseguir que sea un espacio que invite a relajarte o que sea un lugar frío. Y no te pongas para la ocasión esas braguitas de color carne que bajan la libido hasta a ti misma. Están bien para ir a trabajar, para que estés cómoda y que no se te transparente la ropa interior, pero no para crear un clima de pasión.
  • MEMORIA DE LO PLACENTERO. Revive con tu pareja momentos de pasión. Échale un ojo a las fotos de aquel viaje que fue terriblemente atractivo, en el que os sentisteis compenetrados y trata de recordar por qué. ¿Fue una cena, un paseo, las confidencias entre los dos?
  • ANTICÍPATE Y PREPARA EL TERRENO. Calienta el ambiente durante el día. Manda mensajes subidos de tono, comentarios cariñosos, muestras de afecto. Juega, la vida corre demasiado rápido, no permitas que el trabajo y el ritmo de vida te roben estos momentos. Dependen de ti, no cuestan tiempo. Sé detallista con tu pareja, déjale una nota, un mensaje de amor. En el momento en el que dejas de esforzarte con los detalles, la atención la diriges pura y exclusivamente al trabajo, los hijos y el día a día. No te metas en esa rutina, no abandones todo lo que te atrajo en el inicio de la relación.

Sigue practicando lo que aumenta la pasión y el juego. Recuerda que fue uno de los motivos por el que te enamoraste. Si te acostumbras a perder los detalles y te metes en la rueda de la rutina y desidia, luego te costará mucho volver a ella.

Y vive, el sexo es vida, es altamente saludable, física y mentalmente hablando. ¿Lo vas a desperdiciar?