Patricia Ramírez

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Los ideales femeninos y masculinos para hombres y mujeres. Atrévete a ser tú mismo

Publicado: 28/08/2012 07:00

A veces pensamos que lo que es interesante y atractivo para las mujeres también debería serlo para los hombres... y nos equivocamos. Pero también nos equivocamos en la forma en cómo nos seducimos entre hombres y mujeres. Damos por supuesta una escala de valores y la investigación demuestra que estamos completamente equivocadas, si EQUIVOCADAS, porque ellos tienen bastante más claro qué nos seduce a nosotras que lo que nosotras pensamos que les seduce a ellos. Tal y como se relata en los experimentos del libro Rarología de Richard Wiseman, las mujeres tienen un concepto muy superficial del hombre. Pensamos que el hombre sobre todo se basa en el físico, y por ello una buena forma de "cazarlo" es a través de anuncios o muestras en las que se exalta el físico y los atributos sexualmente atractivos.

La mujer ha ido tomando poder desde hace algunas décadas. En gran parte este comportamiento tiene desconcertado a los hombres, porque la manera de tener presencia en la sociedad es a través del aprendizaje, repetición y automatización de conductas que antaño eran propias del género masculino: fumar, decir palabrotas, mostrarse más agresiva y contundente en el trabajo, etc. Todo muestras de poder y de establecer límites para marcar el territorio.

En los mismos Juegos Olímpicos, las mujeres españolas han dejado boquiabierta a España entera. Saben competir, saben lo que quieren, y lo mejor, van a por ello. La mujer ahora quiere ser una mujer independiente, sexualmente activa y con iniciativa, capaz de asumir los mismos retos que los hombres. Duerme fuera de casa por motivos de trabajo, compagina y renuncia a tiempo del que pasa en casa con los hijos por progresar y sentirse laboralmente realizada. Todavía con reproches hacia sí misma y por parte de terceros, lo que provoca sentimientos de culpabilidad, pero lo hace.

Los estudios demuestran que el hombre aprecia la dulzura, la juventud y la belleza. Esto tiene un sentido biológico y de supervivencia. La mujer joven es fértil y a los ojos del hombre se vuelve atractiva, porque sus genes gritan "yo puedo ser madre, y tú me necesitas para transmitir tus genes". Lo mismo ocurre con otros atributos como la belleza, que suele reflejarse en un pelo bonito y brillante, y unas facciones y cuerpo con curvas (preparado para dar cabida al bebé) que transmiten al macho que si "tú unes tus genes con los míos, conseguimos mejorar la especie".

Es cierto que a los hombres les atrae la apariencia física de una mujer, pero lo mismo ocurre a la inversa. Las mujeres no son inmunes al cuerpo atlético, fibroso y bien torneado de los hombres. En este sentido no nos diferenciamos. Lo cierto es que a la hora de buscar pareja estable, este tipo de cualidades pasan a un segundo plano. Tanto hombres como mujeres buscan a alguien honesto, con sentido del humor, con quien puedan comunicarse en un mismo plano, independiente, optimista, divertido, comprensivo y que comparta valores y hobbies parecidos.

Particularmente el hombre busca una mujer independiente, con iniciativa, divertida, que quiera compartir sus hobbies con él, que sea capaz de disfrutar de las relaciones sexuales y que participe de ellas. Pero que a la vez siga manteniendo su parte sumisa en la que recibe al "macho", con dulzura e ingenuidad. ¡Qué estrés! Si te pasas, eres una leona, si te quedas corta, te tachan de modosita.

El hombre ya no desea tener en la cueva a la hembra que le espera cuidando de su prole, y a la que traía alimentos. Quiere alguien con quien poder disfrutar y sentirse en un mismo plano. Pero cuidado con superarlo. Por ahora esta actitud no la termina de encajar y lo tiene desubicado. Pocos hombres encajan con dignidad que su pareja tenga una categoría profesional superior a la suya o que económicamente gane más que él. Al hombre le sigue gustando brillar, sentirse valorado por la mujer, protector y tener autoridad.

La verdad es que en esta sociedad en la que la mujer está evolucionando de forma tan rápida, el hombre se siente desconcertado en muchas áreas. Nadie le formó ni preparó para esta revolución femenina y a veces desconoce cómo debe actuar. No se trata de que no acepte el cambio, sino que su forma de incorporarse a él es más lenta que el ritmo que impone la mujer, y vamos desacompasados.

Por ello hay que animarse a ser uno mismo y no el que pensamos que el otro u otra puede desear. La mejor manera de acertar y empezar a conocer a alguien que nos valga la pena es mostrarnos tal cual somos, tarde o temprano encajaremos con la persona que valore nuestra forma de ser. Mostrándonos como somos no tenemos peligro de equivocarnos. Puede ser que nuestra forma de ser no agrade o no encaje a alguien que estamos conociendo, pero cuanto antes conozca nuestro proyecto de pareja, de vida y nuestra escala de valores, antes dejaremos de perder el tiempo con alguien que tarde o temprano frustrará la relación. Si nos mostramos como los demás desean o hacemos ver al otro una cualidad que no tenemos, simplemente por complacerle, nos estaremos comportando de una forma socialmente hipócrita, y a la larga sufriremos teniendo que fingir quien no somos. Ahí fuera está esperándonos la persona que deseamos y que nos desea tal y como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos, no pierdas la fe, solo necesitas paciencia. No te conformes con lo primero que llegue, tú eres los suficientemente valioso o valiosa como para esperar a la persona que va a quererte de verdad y a respetarte tal y como eres.

 

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