Patricia Ramírez

Recibir actualizaciones de Patricia Ramírez
 

¡Si eres envidioso, compórtate como si no lo fueras!

Publicado: 03/11/2012 10:00

Qué mala es la envidia y qué mal te lo hace pasar. Las personas envidiosas no siempre son malas personas. De hecho a muchas de ellas les gustaría no serlo... pero no lo pueden evitar.
La envidia se presenta por varios motivos, pero uno de los principales es la sensación de injusticia. "¿Por qué a esa persona le ha tocado la suerte de ser rica, o famosa, o inteligente, o trabajadora, o encantadora y querida por todos... o tener algún don específico?" Esta es una de las preguntas más frecuente que se hacen los envidiosos.

Los envidiosos se dividen en dos:

  • Están los "sanamente envidiosos", que anhelan lo que tú tienes o el tipo de vida que llevas, pero que no te desean nada malo.
  • Y los "insanamente envidiosos", que no solo desean lo que tú tienes sino que además quieren que tú lo pierdas. Se alegran cuando te va mal, cuando te equivocas, cuando pierdes o cuando tu pareja te traiciona. En este segundo grupo se encuentran muchas personas que no se consideran malas y que les encantaría no tener ese sentimiento, pero no lo pueden evitar. No lo pueden evitar porque les surge sin que lo puedan controlar. Están presenciando al "objeto de su envidia" y automáticamente se disparan las ganas de que fracase. Buscan desprestigiarlo, justificar su éxito en todo menos en sus méritos y elaboran juicios de valor fáciles e injustos.

    Estas personas insanamente envidiosas, a las que les gustaría reconvertirse y dejar de serlo, sufren mucho. Reconocen que sus sentimientos no son buenos, que son injustos, no se quieren reconocer en esa persona que juzgan y critican de forma despiadada, pero no saben cómo dejar de hacerlo.

La mayoría de las veces llevan su envidia en silencio, porque hacerla pública les conferiría una etiqueta negativa por parte del grupo, y se sentirían delante de los demás, miserables y malas personas.

Echémosles una mano para que puedan redirigir su rabia y convertirla en algo positiva que les ayude a crecer.

Si te ves reflejado en esta persona y quieres dejar de sentir de esta manera tan dañina para ti:

  • Invierte tu tiempo, en lugar de desear lo malo, en crear el mundo que deseas. Y si para ello tienes que copiar lo que te agrada de otro, hazlo. No está nada mal aprender de las personas que admiras. Te sorprendería la ayuda que están deseando prestarte esas personas a las que les va bien. Si te gusta su físico, cópialo, si te gusta su carrera profesional, trata de formarte, si te gusta cómo se comportan en público, imítales. Seguro que con tu toque personal, harás lo mismo pero con tu estilo. Se trata de responsabilizarte de lo que no te gusta de ti y hacerlo mejor. Tienes todo el derecho a cambiar y comportarte, pensar o sentir de forma diferente.
  • Si deseas dejar de sentir envidia y te sientes mal por ello, simplemente trata de comportarte como si no lo tuvieras. Piensa y dite a ti mismo: "Yo no soy envidioso" y trata de desearles lo mejor. Haz el ejercicio aunque no lo sientas. Prueba también a comunicárselo a la persona, dile de la forma más sincera posible que le deseas lo mejor, alégrate de palabra cuando algo le vaya bien. El hecho de comportarte como te gustaría que fuera, te retroalimentará, te hará sentir buena persona y poco a poco te irás convirtiendo en lo que deseas.
  • Recuerda que tú eres valioso por lo que tú eres, no por lo que dejas de tener en función de otros. La medida no está en la comparación, sino en ti mismo. La mejor manera de crecer y superarte es hacerlo contigo mismo. Si te sientes mal por lo que no tienes, dejarás de estar pendiente de lo que sí tiene valor de ti. Seguro que tú tienes potencial y muchas virtudes a las que no estás dando la importancia que se merecen. Concéntrate en ti, valórate.
  • En el momento en el que dejas de preocuparte por desearle el mal a los demás, tendrás mucho tiempo para centrarlo en ti y en lo que tú deseas hacer. Conseguirás vivir tu vida en lugar de no querer que los demás vivan la suya. Y te sentirás bien, te sentirás buena persona, con buenos sentimientos; y esto es muy reconfortante.

Pruébalo, no te mortifiques por haber tenido malos sentimientos, son naturales y a todos les ha pasado alguna vez. Pero recuerda que puedes cambiarlo en cuanto tú te lo propongas y meterte en la cadena de los benevolentes, esas personas lindas que esperan cosas buenas de la vida y de los demás, y que desean que otros también sean felices. El mundo funciona mejor con personas como estas.

 

Seguir a Patricia Ramírez en Twitter: www.twitter.com/Patri_Psicologa

Seguir a El HuffPost
 
 
Los comentarios se han cerrado para esta entrada.
Ver todas
Favoritos
Más reciente  | 
Popularidad
foto
Superusuario de El HuffPost
Fco J Rubio
20:51 de 03/11/2012
La envidia no es un sentimiento que nace del individuo, si no que és el resultado de una forma social de vida. Es la sociedad, el lenguaje y la cultura la que genera los sentimientos. El problema, cuando lo és, no viene del individuo, aunque él lo encarne, si no de una sociedad que en su escala de valores pone por encima el éxito, la fama, el dinero, ademas como valores en si mismos, sin importar como se obtienen, y que aportan a la sociedad con ello...
12:47 de 05/11/2012
Totalmente de acuerdo... yo ya no tengo cabida ni para envidiar...ni para potenciar nada, solo muevo mis capacidades en intentar sobrevivir y reflotar en esta sociedad en crisis solo para un sector poblacional...ya no me vale ni malgastar energias en potenciar nada sino tengo a la mano ni un apice de oportunidad, mas cuando veo que algunos que tienen capacidad 0..obtienen lo que desean y mas...es una sociedad de oportunidades eso si, pero ni equilibrada ni justa...
16:50 de 03/11/2012
Un país nunca terminara de progresar sino se desteta de la envidia de una vez por todas; hay que reconocer los logros de los compatriotas y sentirse orgulloso de ellos.

Buen artículo
foto
Superusuario de El HuffPost
Ytumas50
La realidad tiene limites; la estupidez no.
12:56 de 03/11/2012
Buen artículo, sólo una puntualizacion. A mi juicio, muchas de las personas que son insanamente envidiosas ni se han planteado que son envidiosas. Para este tipo de personas la autocrítica brilla por su ausencia y sus sentimientos son los correctos.

A la ausencia de autocrítica, le podemos sumar: la falta de empatía y la incultura (no la falta de estudios, hay gente muy inculta con un gran CV). metemos todo ello en la coctelera y tenemos un envidioso patológico con denominación de origen.
foto
Superusuario de El HuffPost
Hoa-binh
11:14 de 03/11/2012
Maravilloso artículo. Está claro que cuanto menos envidioso seas y más te centres en tus potencialidades, mejor te irá todo y menos motivos habrá para ser envidioso. Pero todos, absolutamente todos, sabemos lo que es ese sentimiento. Hasta el tipo más envidiado del planeta, ha sido envidioso. La envidia es un sentimiento incómodo, pero inevitable.
Saludos!.
foto
Superusuario de El HuffPost
Ytumas50
La realidad tiene limites; la estupidez no.
11:46 de 03/11/2012
Y el defecto nacional por antonomasia. Un saludo Hoa-binh.