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La violencia en las películas no recomendadas para menores de 13 años se triplica

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Las películas son cada vez más violentas. De hecho, dos veces más violentas de lo que lo eran en 1950. Quizás esto no les sorprenda; lo sorprendente es que, según demuestran los últimos estudios, las películas más violentas son las que van dirigidas a un público infantil.

Cuando en 1985 se empezó a clasificar las películas por edades, aquellas calificadas como "no recomendadas para menores de 13 años" contenían la misma cantidad de violencia armada que las clasificadas como "para todos los públicos". Sin embargo, desde entonces la violencia en las no recomendadas para menores de 13 se ha triplicado, según afirma un estudio que publica la revista Pediatrics en su número de diciembre, de modo que actualmente su contenido es más violento que el de las películas no recomendadas para menores de 18. Asimismo, en las no recomendadas para menores de 13 aparece, de media, el doble de armas que en las no recomendadas para menores de edad. Los resultados indican que cada vez mayor número de niños (y de menor edad) se ven expuestos a imágenes cada vez más violentas.

Por supuesto, los niños técnicamente no podrían acceder a las películas no recomendadas para menores de 18 a menos que estén acompañados por un adulto. Por su parte, la etiqueta "no recomendadas para menores de 13" se trata simplemente de una recomendación. Y como esta clasificación permite que un amplio público acceda a las películas, también resulta muy positiva para la industria del cine. El año pasado, las películas no recomendadas para menores de 13 años recaudaron más del doble de beneficios que las no recomendadas para menores de 18, sin contar con que se estrenó un 33% más de estas últimas. Seis de las diez películas más vistas este año (incluyendo las que ocupan el top 4) fueron etiquetadas como "no recomendadas para menores de 13 años", dos de las cuales se basan en historias de superhéroes y otra, Los juegos del hambre, se basa en una serie de ficción para jóvenes.

Los defensores de que aparezcan armas en las películas afirman que las películas no matan, sino que son las propias personas las que lo hacen, lo cual suena extrañamente como un lema de la Asociación Nacional del Rifle. Pero ¿qué hay de cierto en todo esto? Se sabe que la exposición excesiva a una violencia extrema puede desarrollar actitudes, conductas y valores agresivos, especialmente en niños. Un popular estudio publicado en 2010 en la revista Personality and Social Psychology Bulletin descubrió que sólo la visión o la descripción de un arma podía hacer que la gente se comportara de forma más agresiva. Los autores de este estudio lo denominaron "efecto de las armas", y afecta a tanto a gente agresiva como a gente pacífica. Según declaran estos expertos, los productores cinematográficos podrían estar ofreciendo a los jóvenes un manual de uso de armas, y aumentando así el efecto del que hablábamos anteriormente.

Desgraciadamente, puede que lo del manual de uso no quede tan alejado de la realidad. La semana pasada, alguien disparó a dos chicos (uno de 20 y otro de 14) que patinaban en una pista de hielo llena de gente sólo por una disputa acerca de un abrigo. El incidente recuerda bastante a otro que ocurrió el pasado enero, en el que se disparó a un chico de 16 años de Manhattan en un barrio cercano al suyo tras negarse a soltar su chaqueta. Asimismo, la semana pasada, un cuerpo especial de policía de Denver (Colorado, EEUU) acorraló a dos presuntos tiradores en una escuela vacía y descubrió que se trataba de dos chicos de 15 años con pistolas de aire comprimido. Por su parte, la Asociación Nacional de Psicólogos de Estados Unidos informa de que la mayoría de los asesinatos de adolescentes se produce por disparos de arma, y casi la mitad de los suicidios también. Un sondeo llevado a cabo por la revista online Stage of Life reveló que el 46% de los jóvenes decía que aunque normalmente se sentía seguro en la escuela, no siempre ocurría así.

La exposición continua a una violencia extrema, como la que se exhibe en las películas en forma de ficción exagerada, tiende a provocar que los niños se muestren insensibles ante tal violencia. En su libro Reducing School Violence Through Conflict Resolution [Reducir la violencia en las escuelas mediante la resolución de conflictos], David W. Johnson y Roger T. Johnson afirman que el hecho de que entendamos la violencia como algo normal y aceptable es una de las causas principales de que la violencia entre adolescentes haya aumentado de forma tan alarmante. La etiqueta "para todos los públicos" sigue muy presente en la actualidad. Pero los niños de hoy en día "se esperan algo más" y ese "algo más" es lo que Hollywood está dispuesto a darles.

Traducción de Marina Velasco.