Educación en libertad

Educación en libertad

El entorno de aprendizaje del Michael Polanyi College de Guatemala es colaborativo y centrado en el estudiante. La voz del estudiante es principal en el aula y los estudiantes están siendo motivados a tomar un papel cada vez mayor y con más responsabilidad sobre su entorno y su proceso de aprendizaje.

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Hay un enorme debate, que no cesa, sobre cómo es la mejor educación para nuestros hijos. Un debate que abarca desde la forma de enseñar, hasta la financiación, y por supuesto los contenidos. Pero en éste artículo quiero centrarme en una universidad Latinoamérica que pasa por ser una de las más famosas del continente Americano en lengua española. Se trata de la Universidad Francisco Marroquín (UFM) en Guatemala City, Guatemala. Para empezar es sorprendente que una universidad privada -con un alto número de becas-, situada en un valle de una de las capitales más violentas de América Latina haya no solo sobrevivido, sino conseguido ser una de las más renombradas en Ciencias Económicas, Empresariales y Derecho. La Francisco Marroquín, una institución que se ha dedicado desde hace más de cuatro décadas a su misión -que es "la enseñanza y difusión de los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables"-, cuenta con algo más de 2.500 estudiantes y, desde hace un año, ha abierto las puertas de su college dentro del propio campus universitario.

Mientras que la UFM lo último que pregunta es por las condiciones económicas en la que llegan los aspirantes a la universidad, y se negocian con ellos formas de pago y becas (el coste medio anual es de unos 5.000 dólares), dentro del propio campus, en su afán por encontrar la mejor fórmula para educar a los jóvenes, acaban de crear el Michael Polanyi College (MPC). Una nueva carrera de Artes Liberales. El nuevo college abrió sus puertas en agosto del 2012 con un curriculum integrado en estudios liberales (en el sentido estadounidense de Liberal Arts, que básicamente es la preparación previa a la especialización universitaria cuando no se tiene claro desde el principio a qué profesión aspira en su vida el estudiante), a través del aprendizaje socrático y colaborativo. En este momento, el collegue cuenta con dos promociones, la primera promoción con 12 estudiantes y la segunda con 13, un total de 25 estudiantes.

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Guatemala es el segundo país con la tasa de homicidios juveniles más alta del mundo, según el informe de Desarrollo Humano 2013-2014 para América Latina de Naciones Unidas. También está entre los más violentos de la zona en el Índice de homicidios de mujeres (según la ONU), en donde se asesinan a una media 12 mujeres por cada 100.000. El valor de la vida es en Guatemala, como en Centroamérica, un valor inexistente. Guatemala, Honduras, el Salvador y Costa Rica no son capaces de recuperar, primero, la capacidad de transmisión del valor de la vida humana, pese a los constantes esfuerzos nacionales e internacionales para enderezar ésta situación. El narcotráfico, las pandillas urbanas, la pobreza y la corrupción forman parte de la cotidianeidad, por ello es aún más relevante la función de ésta universidad.

UNA FORMA DE ESTUDIAR SIN EXAMENES

El entorno de aprendizaje del MPC es colaborativo y centrado en el estudiante. La voz del estudiante es la voz principal en el aula y los estudiantes están siendo motivados a tomar un papel cada vez mayor y con más responsabilidad sobre su entorno y su proceso de aprendizaje. Con este fin en mente los estudiantes se entrenan en los distintos métodos de diálogo, indagación, lectura analítica, escritura y documentación, dinámicas de grupo y auto-gestión. "La metodología del MPC tiene sus raíces en la pedagogia del discovery learning, la cual incluye Práctica Socratica, just-in-time teaching, indagación compartida, aprendizaje a través de casos reales y proyectos, y otros métodos enfocados a preparar al estudiante a cultivar y usar su propio juicio", asegura su directora, una mujer trilingue holandesa, Karen Maeyers.

En el collegue, los estudiantes aprenden a auto-evaluarse y a evaluar a sus compañeros de clase en una cultura colaborativa que es "emocionalmente segura y dedicada a la sinceridad y a la transparencia". Los estudiantes reciben retroalimentación cualitativa tanto de forma verbal, en sesiones personales con sus facilitadores (profesores), como de forma escrita. Y lo más llamativo para todos nosotros, acostumbrados a una nota y a un examen para medir la capacidad y los conocimientos adquiridos, es que tanto la evaluación como la retroalimentación forman parte de las habilidades y prácticas diarias de cada estudiante.

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"La evaluación cuantitativa tratamos de usarla de manera muy limitada, asegura Karen, puesto que se trabaja la mayoría de la materia del currículum en los seminarios, la evaluación y la retroalimentación de la comprensión del estudiante es una parte integral del proceso de diálogo. Además, a cada diálogo le sigue una sesión de debriefing que permite a los estudiantes alejarse del contenido de la clase y evaluar de forma crítica el proceso de aprendizaje en el que están sumergidos".

Llegados a éste punto: ¿Qué funciona y qué no está funcionando? "Es una pregunta que nos hacemos continuamente para invitar a la retroalimentación y a la innovación. Si bien hacemos uso de pruebas y exámenes convencionales cuando lo estimamos necesario, para evaluar la maestría en el dominio de algún tipo de contenido, se utilizan el diálogo, la escritura y los proyectos; especialmente cuando se trata de evaluar el desarrollo conceptual más profundo", puntualiza. Los estudiantes del MPC pasan menos tiempo en sillas escuchando a los expertos y más tiempo conversando sobre ideas y aplicando estas ideas en proyectos que les llaman más la atención. "De esta forma toman conciencia de los demás y del papel que juegan en la experiencia de los demás". Esta meta-cognición y empatía les otorga a los estudiantes del MPC una ventaja cuando trabajan con otros en la resolución de problemas. La indagación profunda del MPC en la cultura y la condición humana, combinada con un énfasis en trabajo en equipo y colaboración, integridad intelectual y fidelidad a los propios valores (en donde no se puede hacer trampas, engañar, copiar o mentir, porque no hay posibilidad al no existir el examen) preparan a los estudiantes para un mundo profesional que cambia cada minuto. El énfasis del MPC en procesos y pensamiento de sistemas fomenta la versatilidad y la adaptabilidad, dos cualidades esenciales para afrontar el dinamismo de la sociedad cada vez más compleja en la que vivimos, a juicio de sus directivos.

CONFUSIÓN ENTRE EXAMINAR Y DAR NOTAS

A menudo se confunde examinar con dar notas. "En el MPC opinan que los estudiantes necesitan más tests y menos notas", sonríe Karen. Los exámenes en el MPC representan una oportunidad para los estudiantes para demostrar lo que han aprendido y recibir retroalimentación de cara a los siguientes pasos en su proceso de aprendizaje. Los exámenes en la educación tradicional suelen representar el fin del aprendizaje (aprobado o suspenso), cuando deberían ser usados como una invitación a aprender más. Esta es la razón por la que en muchas ocasiones son fuente de estrés. "Sin embargo, llegar a ser excelente requiere mucho esfuerzo, trabajo duro, compromiso y dedicación, y los estudiantes necesitan la oportunidad de demostrar que han aprendido y recibir un reconocimiento de su logro. Al mismo tiempo, los estudiantes también necesitan experimentar el fracaso y ser capaces de convivir con él para aprender a superarlo", y esto es lo que intentamos constantemente en el collegue. Los entornos efectivos de aprendizaje ofrecen un lugar seguro en el que fallar, internalizar este fallo y utilizar la experiencia para subir un grado en la escalera del aprendizaje".

En el MPC examinar es una herramienta más que puede ayudar a que los estudiantes aprendan a aprender, a afrontar disonancia cognitiva y a afrontar el fracaso y el error, pero en ningún caso es lo más importante.

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EL PROFESORADO

Los profesores del campus de MPC son auténticos apasionados del proceso de aprendizaje de sus estudiantes. Trabajan sobre todo como coaprendices de sus estudiantes, facilitando el proceso de grupo y asesorándoles individualmente para tratar de alcanzar sus metas de aprendizaje. Se enfatiza mucho la lectura de textos originales y se aprende a criticarlos (buscar desde la raíz, y hasta la raíz). Como consecuencia los estudiantes llegan a considerar sus libros como profesores y se les escucha muy a menudo hablar más de lo que han aprendido de Euclides, Platón, y Newton que de las enseñanzas del profesor en cuestión. Los estudiantes del MPC exploran el concepto del "one world classroom". En un entorno tecnológico cambiante, cada día se presentan nuevas oportunidades para conectarse con, comunicarse con y aprender de gente del mundo entero. Esta peculiaridad permite al MPC colaborar con emprendedores, artistas, escritores y académicos en otras universidades y organizaciones.

Los profesores hacen unas supervisión de los proyectos de los estudiantes, que representan una oportunidad para aplicar múltiples inteligencias a la hora de crear algo de valor. Los proyectos a menudo están diseñados para que los alumnos den muestra de su maestría y de sus capacidades y conocimientos adquiridos, a través del currículo, incorporando información y habilidades que aprendieron en los varios elementos del currículo. "Los estudiantes afrontan el reto de diseñar y crear su gran obra, trabajo que representa la culminación de sus aprendizajes en el MPC y que puede consistir en logros tan diversos como publicar su primera novela o abrir un pequeño negocio. Esta obra tiene un componente académico similar al de una tesina y otro empresarial que contribuirá a que la obra llegue a tener una dimensión pública y esté disponible para otros", según Karen Maeyers.

¿ALUMNOS ESPECIALES?

El collegue MPC busca estudiantes con intereses variados que estén buscando redescubrir su amor por el aprendizaje. Entre los prerequisitos ideales para un estudiante del MPC están la curiosidad y capacidad de asombro, las ganas de crear e innovar y una buena disposición a relacionarse con otros para explorar y descubrir. Karen Maeyers apunta: "Creemos que lo ideal para estudiantes recién graduados del bachillerato que buscan estudios de grado es ampliar sus campos de interés, y no tanto especializarse en uno concreto. Aprender a profundizar en un amplio abanico de temas cultiva diversas habilidades intelectuales y morales, y genera una base desde la cual se puede lanzar el estudiante en muchas direcciones. Los estudiantes tienen la oportunidad de descubrir su pasión y prepararse para la especialización a nivel de posgrado o estudiar un MBA".

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Pilar García de la Granja es periodista, especializada en economía y finanzas. Licenciada en Ciencias de la Información por el CEES- Universidad Complutense de Madrid. En España ha desarrollado su carrera en Expansión TV, Onda Cero y el grupo Intereconomia y columnista en medios especializados como ElEconomista. Actualmente es corresponsal de Tele5 en Estados Unidos y colaboradora de El Programa de Ana Rosa en T5 y cofundadora de la plataforma especializada TheLuxonomist. Es autora de “¡Me equivoqué!” (Planeta) y “En qué jardín nos han metido: ideas prácticas para salir de la crisis” (Ed. Homo Legens).