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El profesor David Taguas

21/02/2014 07:03 CET | Actualizado 22/04/2014 11:12 CEST

Yo nunca acudí a clase con el profesor David Taguas. Pero tuve la misma suerte que sus centenares de alumnos, conocí al profesor y conocí al amigo.

En Estados Unidos, cuando se muere un profesor economista de la talla de David Taguas, la Universidad se pone de luto, los alumnos se ponen de luto, y las autoridades muestran el dolor ante la pérdida.

Taguas era experto en macroeconomía, un obsesionado por las estadísticas, la econometría, pero sobre todo obsesionado por hacer llagar su conocimiento a todo el mundo. Ya desde sus inicios en el Servicios de Estudios del BBVA mostró su carácter independiente de cualquier tendencia política - él se autodefinía como el "liberal del Partido Socialista". De hecho las medidas restrictivas de crédito de Rodrigo Rato le costaron el puesto en "el banco". Banco en el que trabaja su hijo, porque él siempre se consideró parte de él.

Se metió en política porque su amigo, Miguel Sebastián, le convenció. Con él y por él se fue al gabinete del Presidente del Gobierno Zapatero. Ocupó la Dirección de la Oficina Económica de Moncloa. Desde allí tuvo no pocos disgustos con el entonces todopoderoso Ministro de Economía y Vicepresidente Pedro Solbes, primero, y con Elena Salgado después.

David Taguas estaba comprometido con España, era un patriota. Y por supuesto decía las cosas que veía, algo que en política resta puntos. Como era normal, en la lucha de poder perdió, porque él solo veía el poder como un instrumento para cambiar y mejorar la realidad, nunca como un fin en su vida. Y así fue. Se marchó de Moncloa con mas enemigos que amigos, pero nunca le importó. Sus amigos eran otros.

Los amigos de David eran los libros, los economistas - da igual de qué tendencia- porque, aunque se pasara horas discutiendo, siempre tenía una palabra amable para todos. Lo único que no soportaba era la ignorancia. Lo repetía constantemente; "discusiones productivas, yo con sectarios es que no puedo, no puedo". Y no pudo.

Tenía verdadera pasión por Luis Garicano, y leía con verdadera pasión a Daniel Lacalle. Tenía esa capacidad de quedarse con lo mejor de todos.

La vida de Taguas ha estado dedicada a sus alumnos, a su familia, a Maria Jesús, y a intentar hacer de España un país mejor. Reconoció infinidad de veces que no vió venir la crisis, y aún así fue capaz de respaldar a Zapatero cuando anunció los recortes sociales más drásticos de la democracia. De hecho fue el único - ya fuera de cualquier responsabilidad política- que defendió al presidente en todos los medios de comunicación que quisieron escucharle.

David Taguas tenía una voz rota, profunda y una mirada inquieta. Siempre se estaba preguntando cosas. Siempre buscaba conocer a quien mantenía otras teorías económicas, cero sectarismo. Discutidor por naturaleza, inquieto, vehemente, y cariñoso al mismo tiempo. No tenía reloj para los amigos.

Se ha ido "El Profesor", nos quedan sus libros. Y su voz, y su mirada.