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Y saltó el bombazo en la campaña estadounidense

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Foto: EFE

Estamos a pocos días de la fecha clave, el 8 de noviembre. Desde hace un mes, los ciudadanos estadounidenses ya están ejerciendo su derecho a voto. Se llama "voto adelantado". Se trata de la carrera hacia la Casa Blanca más extraña de la historia reciente. En dos semanas, dos escándalos.

El primero afectó directamente a Donald Trump tras hacerse públicas unas grabaciones absolutamente intolerables sobre lo que pensaba de una presentadora de televisión en particular y de las mujeres en particular. Fue el momento más bajo para las aspiraciones del magnate neoyorquino. Un hombre básicamente rico, maleducado, déspota y egocéntrico. Fue entonces cuando Hillary Clinton comenzó a separarse finalmente de él en las encuestas de intención de voto.

Era sorprendente que Clinton no le sacara cincuenta puntos de ventaja, pero parecía que la campaña de la secretaria de Estado se conformaba con entre 10 y 14 puntos de distancia (que es el máximo que le ha dado una encuesta la de Associated Press el pasado martes 25 de octubre).

Parecía que por fin la aspirante demócrata, el establishment y la clase política en general -de ambos partidos, demócrata y republicano- respiraban tranquilos. Era posible que Hillary Clinton ganase las elecciones.

El domingo 23 de octubre, sin embargo, llegaba a los medios de comunicación un anuncio sorprendente: las primas de los seguros sanitarios privados que los americanos están obligados a pagar por ley desde que el #ObamaCare se aprobó subirán entre un 25% y un 27% de media en todo el país.

El denominado #ObamaCare, el sistema publico-privado por el que la Administración Obama ha obligado a la clase media a contratar seguros médicos privados con una prima que financia los seguros de los mas pobres ya había tenido su test en las urnas. Por culpa del #ObamaCare, Obama perdió en las midterm de hace dos años la mayoría en el Congreso y en el Senado de Estados Unidos. La ley había puesto al 60% de los estadounidenses (incluyendo demócratas) en contra de los demócratas y de la ley de Obama.

En una carrera electoral entre dos personas que básicamente solo inspiran rechazo, lo que es seguro es que quien llegue a la Casa Blanca tendrá muy complicado gobernar el país.

Por ello, la noticia del lunes hecha pública por la Agencia de Sanidad -algo así como el Ministerio de Sanidad estadounidense- cayó como un jarro de agua fría en la campaña electoral. De hecho, como si de un milagro se tratara, de tener un 14% de intención de voto más que su rival, el martes 25 de octubre, Hillary Clinton pasó a solo tener entre cuatro y cinco puntos de ventaja sobre Trump. Un cambio que se produjo en sólo 48 horas. Realpolitics o Rasmussen, ambas agencias de encuestas, reflejaban el viernes unos cinco puntos de diferencia entre ambos candidatos. Teniendo en cuenta un margen de error de entre el 3 y el 3,5%, era evidente que la carrera presidencial estaba empatada. Hillary claramente por delante en 4 de los 7 estados estados que deciden la Casa Blanca, pero empatados a nivel nacional.

Y el viernes llegó la bomba. El propio director del FBI anunciaba por escrito que "el FBI abría una investigación sobre supuestos correos que tenían que ver con Hillary Clinton, aunque no se sabía si serían objeto de delito".

Los famosos mails, el famoso servidor. El FBI. La cuestión aquí era evidente para el FBI. A once días de las elecciones, la noticia es una bomba que seguramente afectará al resultado, aunque veremos cómo. La segunda es que si los hubieran hechos públicos con Hillary en la Casa Blanca, el director del FBI probablemente hubiera terminado en la cárcel.

Y se dice que hay unos correos encontrados en el teléfono de Anthony Weiner, el exmarido de Huma Abedin, la asistente personal y mujer de máxima confianza de Hillary Clinton desde hace mas de una década. Weiner, investigado por mantener relaciones con menores de edad a través de Internet, llevaba a sus espaldas varios años con diversos escándalos sexuales que, sin embargo, hasta el verano pasado no terminaron en una separación de su mujer.

De Huma Abedin se dice, además de que es la persona que más influye en Hillary Clinton, que es realmente quien le da la fuerza en la campaña electoral. Al cierre de este blog, no se conocen los contenidos de los correos, aunque tanto la campaña de Clinton como la del aspirante republicano a la Casa Blanca Pence han pedido que se hagan públicos.

El FBI no lo hará y no dirá nada hasta después del 8N, por lo que ahora todo el mundo se pregunta por el impacto político-electoral.

¿Ayudará esta investigación a Clinton y aquellos demócratas que eran de Bernie votarán por ella, aunque tenían pensado no hacerlo?

¿Ayudará a Trump a recuperar la intención de voto que necesitaba? ¿Le permitirá ganar?

Es evidente que a pocos de las elecciones, en esta campaña electoral puede pasar cualquier cosa. Incluso que aparezca un terrible escándalo contra Trump en las próximas horas. Pero el sentido común dice que lo normal es que este anuncio del FBI favorezca al candidato republicano.

En una carrera electoral entre dos personas que básicamente solo inspiran rechazo -mucho más el de Hillary entre los suyos que Trump entre los suyos-, lo que es seguro es que quien llegue a la Casa Blanca tendrá muy complicado gobernar el país.