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Qué le pasaría a Albert Rivera si apoyase a Rajoy

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¿Se convertiría en el becario que el presidente en funciones le atribuye ser? Eso es lo que el líder de Ciudadanos no quiere que le suceda. "No va haber pacto ni vamos a entrar a negociar con Rajoy. Con la reunión de hoy damos por finiquitado nuestro papel hasta que nos convoquen a la investidura". Con tal rotundidad daba por zanjado uno de los diputados del núcleo duro de Ciudadanos un posible acuerdo de gobernabilidad con el PP.

Cada vez es mayor la presión sobre Rivera y Sánchez. A pesar de que existe una confabulación del establishment para que PSOE y Ciudadanos apoyen la investidura de Rajoy, el catalán se resiste a acabar reducido a ejercer de monaguillo sin que le acompañe en la celebración de la ceremonia el otro monaguillo, Pedro Sánchez. Rajoy se presentará las veces que sean necesarias. Justo lo contrario de lo que hizo tras el 20D. Eso es lo que más claramente ha transmitido el ganador de las elecciones a Albert Rivera en la reunión de más de una hora que han mantenido esta mañana. Es decir, que no se conformará con una sola abstención de Ciudadanos sino que Rajoy insistirá sin perder su actitud pasiva habitual hasta que Rivera dé su brazo a torcer. Para que el líder de Ciudadanos no se deje abducir, este es el mantra que se repiten en el partido.
  • Hay 3.200.000 de votantes que han mantenido su apoyo a Ciudadanos. Eso significa que no quieren votar a Rajoy ni con la nariz tapada. Además no les ha debido desagradar tanto el acuerdo con los socialistas. Rivera sabe que esos votantes son un caladero de jóvenes alérgicos a los partidos de siempre y no está dispuesto a dilapidar un capital que puede aumentar la rentabilidad en el futuro.
  • No se pueden permitir ser cómplices de la corrupción del PP. "No vamos a comernos todo el tema de corrupción y ligarnos a alguien que tiene responsabilidad en un partido imputado. Somos un partido que hemos venido a cambiar las cosas, que queremos reformas y regeneración", explica un dirigente de Ciudadanos convencido de que el apoyo les arrastraría a ser considerados lo mismo que su socio.
  • Cambiar la ley electoral. Es el objetivo número uno de Albert Rivera. Los efectos perversos de la ley de D'Hont son la pesadilla de Ciudadanos. El 26J al PP cada escaño le costó 57.709 votos mientras que C's necesitó 40.000 votantes más, 97.617, para sentar a una señoría en el hemiciclo. Cada vez que Rivera muestra su predisposición a apoyar el techo de gasto o los presupuestos, en su cabeza la moneda de cambio es la reforma de la ley electoral. Lo tiene tan claro que está dispuesto a pactarla con Podemos si hace falta. El cambio de modelo económico y un pacto por la educación son otras dos de sus prioridades.
  • Tendría que tragarse sus palabras. Ningún líder ha dicho tantas veces como Albert Rivera que no gobernaría con Rajoy. Dado que en principio atraen al mismo tipo de votante, Ciudadanos tenía que diferenciarse para evitar ser considerado el miniyo de Rajoy. "No vamos a traicionar a quienes han confiado en nuestras promesas. Por eso no es posible un acuerdo de investidura" explica uno de sus notables.
  • Rajoy convertiría a Rivera en la nueva Rosa Díez. El presidente en funciones y su equipo de confianza trabajaría concienzudamente en laminar al rival más joven y dejarle reducido a un partido minoritario. Un pacto de Gobierno con presencia en el Ejecutivo es un caramelo envenenado que Rivera no está dispuesto a aceptar.