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El PSOE es una vieja multinacional y Podemos una startup, el problema no es Sánchez

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Credibilidad, honestidad, firmeza, autoridad, convicción, empatía. Estas son cualidades mínimas que debe tener un buen líder según los expertos en sociología e imagen. Si a esto, el presunto líder suma carisma -"especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar" y en religión, "don gratuito que Dios concede a algunas personas en beneficio de la comunidad" según la RAE- nos habremos topado con un personaje para la historia, del tipo Churchill, Roosvelt, Kennedy en el lado bueno. En el malo, los Stalin, Hitler....Es obvio que ni en la actual política española ni en la Europea hemos tenido suerte en las últimas décadas, la mediocridad en los líderes es lo habitual. No hay estadistas, por eso estamos donde estamos, tanto en la UE, como en España, Gran Bretaña, Grecia.

Si a las características mencionadas se le añade buena planta, atractivo como era el caso de Kennedy o más cerca, González, mejor que mejor. De buena planta y buen físico anda sobrado el actual secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. En alguna ocasión él mismo se ha definido -a preguntas de periodistas- como guapo a secas. Pero no le basta para destacar. No es el líder peor valorado de entre los cuatro que hoy se baten el cobre para ganar el 26-J -lo son Mariano Rajoy y Pablo Iglesias-, pero no despega. Ni tan siquiera los intentos por presentarle como un líder a la americana con una mujer intachable al lado, que es moderna, profesional y estilosa, logran el efecto deseado "¿Por qué?", preguntamos a sociólogos, encuestadores y expertos en mercadotecnia. "Porque no transmite emociones, no logra conectar, le falta convicción para defender sus ideas. O eso parece", responde uno de los demóscopos más reputados del momento, que como todos los consultados, pide guardar el anonimato cuando personalizamos en algún líder.

"Es un guaperas hueco, al que se le nota la oquedad. Como no tiene emociones, no logra transmitirlas. O simplemente, carece de tres de esas características claves que necesita un líder: autoridad, empatía y convicción. El carisma, que tampoco lo tiene, se podría construir con su figura y a base de mercadotecnia, pero la autoridad no. Son los suyos los que cada día se la cuestionan. Aunque el problema no es tanto Sánchez, como los lastres que arrastra", explica otro experto de una de las más reputadas empresas del sector de la demoscopia. Y es que tener que estar pendiente de que no te apuñalen los tuyos consume mucha energía, aparte minar su imagen pública.

Los hay más duros. "Es que Pedro Sánchez es de madera frente a las emociones que transmiten Pablo Iglesias o Albert Rivera. A Iglesias, o le amas o le odias, pero crea fanáticos entre los suyos. Rivera, tiene carisma así que es fácil fabricarle, pero arrastra un riesgo grande, es que el partido es él. Pedro, al lado de ellos, parece el Christian de Cyrano de Bergerac, tan guapo que Roxana se enamora de él, pero necesitaría para eso que un tipo como Rubalcaba hiciera de Cyrano, susurrándole a sus espaldas. También es cierto que tanto Podemos como Ciudadanos no tienen pasado ni lastre" explica un sociólogo clásico, experto en campañas y a punto de jubilarse.

A medida que vamos preguntando, junto a las pegas a Pedro Sánchez de falta de empatía, de emociones y de convicción, incluso de demasiado guapo, se va perfilando un trasfondo que hace más interesante el tema, la bola en el tobillo que impide despegar al secretario general de los socialistas, materializado en la estructura del partido. Hasta que nos topamos con el último experto, quien hace el diagnóstico sin dudar, con datos en la mano y rotundo.

"Estáis mal enfocadas, os habéis enganchado al tópico más extendido, que Pedro Sánchez se ha tragado un sable y es de madera. El problema no es Pedro Sánchez. Es más, si buscáis en las "tripas" de las encuestas, entre los suyos está bien valorado. El problema es mucho más grave y los socialistas no lo quieren ver, se resumen en que el PSOE es una multinacional enrocada en sí misma, del siglo pasado y Podemos es una startup". ¿Cómo?, insistimos al interlocutor rotundo y osado. "Es obvio, no ´hay más que estudiar y ver las cosas con cierta objetividad. No es un problema del liderazgo. Él no añade nada, el problema es la marca PSOE" explica el experto, que se aviene a desarrollar un poco más las causas de la situación en la que se encuentran los socialistas.

Enumera, empezando por la herencia y la decepción de los dos últimos años de los gobiernos de Zapatero -los recortes, la negación de la crisis, la reforma laboral- que no se han olvidado. Y con ello, la identidad socialista con la izquierda está desdibujada, igual que la identificación con la socialdemocracia. Pero con todo, lo peor es la imagen de división, el cuestionamiento de la autoridad del líder que cada día difunden los barones regionales, cada uno pensando en su parcela de poder sin reflexionar más allá, apunta el experto. "En la actualidad, a la gente joven las posiciones centralistas les traen al fresco, les pillan lejos, son arcaicas. Frente a este panorama, la gente de Podemos sí que ha hecho el diagnóstico bien, han penetrado en la herida y además de apuntarse a reivindicar la socialdemocracia para poner al PSOE en el centro derecha, incluso Iglesias se tira a la piscina y osa reivindicar a Zapatero. ¿Por qué? Fácil, la primera legislatura de Zapatero ha sido un activo para las libertades que los mismos socialistas no han sabido poner en valor, aunque es verdad que era difícil separar el primer ZP del que negó la crisis y se dedicó a recortar a las ordenes de Bruselas, pero Podemos lo ha visto. No dan puntada sin hilo".

La marca PSOE, un líder que ni quita ni pone, pero al que no ayuda la situación, y los "avispados y libres, sin prejuicios" que son los de Podemos, componen el cóctel que lleva a Pedro Sánchez y al partido de los 137 años de historia a una encrucijada diabólica. Hay 1.200.000 votantes dudosos entre Podemos y PSOE "y cada vez que los socialistas atacan a Podemos con virulencia, inclinan la balanza hacía la formación de Iglesias en su mayoría", sostiene nuestro experto. Además, Felipe González es "una referencia para todo el que tiene más de 50 años, pero al resto no les dice nada; y a los más jóvenes, si les dice algo es su nombre vinculado a empresas o a Panamá, sea esto justo o injusto. No, a Pedro Sánchez no le valoran mal los militantes socialistas ni la gente de la calle, a Pedro Sánchez le roban la autoridad los suyos, los viejos elitistas que se creen dueños del partido y los barones. Él no es peor que Zapatero u otros líderes de estos tiempos" remata la reflexión nuestro último sabio pero no viejo: "Os lo he dicho, el PSOE es una multinacional oxidada y Podemos, una startup".

Además, Sánchez y los socialistas tienen que bregar con el ya citado 1.200.000 votos dudosos entre Podemos-PSOE, más los 900.000 dudosos entre PP-PSOE y 800.000 entre C´s y PSOE. ¿Alguien da más para complicar la situación?