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Ellas siguen siendo unas segundonas en la política nacional

04/02/2018 21:04 CET | Actualizado 04/02/2018 21:04 CET
EFE / AOL

Soraya Saénz de Santamaría, Inés Arrimadas e Irene Montero son mujeres influyentes y poderosas, pero en su entorno nadie admite que puedan sustituir a sus 'jefes'. La cuarta ola de revolución feminista que recorre el mundo asalta la primera fila de la política nacional a cámara lenta. Mucho más receptiva ha sido la política municipal y autonómica, en la que desde hace años hay mujeres al frente.

En esta asfixiante atmósfera política que nos envuelve y se extiende del Parlament a La Moncloa, invadiendo desde los vagones del AVE a los asientos del puente aéreo, a Saénz de Santamaría y Arrimadas se les acusa de todo, a pesar de que los líderes y máximos responsables de sus respectivos partidos son dos señores. La una tiene la culpa de judicializar el procés y otra evita sacrificarse en un fake de investidura.

Su superviviencia pasa por demostrar que están encantadas de ser las segundonas y en continuar siendo imprescindibles para los líderes a los que resuelven los marrones

Acumulan poder, pero saben que su superviviencia pasa por demostrar que están encantadas de ser las segundonas y en continuar siendo imprescindibles para los líderes a los que resuelven los marrones, con una lealtad fuera de dudas.

No es de extrañar que a Elsa Artadi, la única mujer que suena como posible presidenta de la Generalitat en lugar de Puigdemont, se la presente como una fiel colaboradora más a utilizar que como una alternativa real.

O que Irene Montero, la mujer más poderosa de Podemos y número dos, merezca, según Pablo Iglesias, el premio a la mejor actriz –tal y como apunta en la entrevista publicada en este mismo medio- aunque el de mejor directora se lo otorga a Ada Colau. Será porque considera que la alcaldesa de Barcelona está lo suficientemente lejos como para no representar una amenaza, mientras que su número dos es quien lleva de facto el peso del partido y tiene situados a sus fieles en los puestos claves. En Podemos, desde el primero hasta el último, saben quién es la auténtica directora de esta película.

El trío que rodea a Pedro Sánchez es otro ejemplo de 'segundonas', desde la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, a la del Grupo Parlamentario, Margarita Robles y por supuesto, su number two, Adriana Lastra.

El éxito de Arrimadas en la campaña catalana, en la que la cara de Rivera ya no apareció en la mayoría de los mítines, se matizó desde dentro con frases tipo "ella no tiene ambición de rivalizar con Albert" o "Inés tiene ganas de disfrutar más de su tiempo", dando a entender que prefería estar en un segundo plano. El primero exigía sacrificios que no la compensaban.

Conclusión: los líderes nacionales tienden a tener como número dos a una mujer, a las que se atribuyen poderes omnímodos

Conclusión: los líderes nacionales tienden a tener como número dos a una mujer, a las que se atribuyen poderes omnímodos, cerebros verdaderos de sus líderes, cumpliendo aquello tan rancio de "detrás de cada hombre hay una gran mujer", pero las "segundonas" de la política nacional española tienen techo.

No hay ni un síntoma alentador de que esa posible cuarta ola de la revolución feminista -y que la filósofa Amelia Valcárcel aún no ha añadido a las tres anteriores- que recorre el siglo XXI, haya llegado a las principales mujeres, detrás de los números uno.

"Es un hecho que ocupan la segunda fila, aunque han ganado posiciones. Una parte clave que dificulta ese salto -ya sea la vicepresidenta, Arrimadas o Irene Montero- se debe a lo que en la teoría feminista se define como el capital homosocial. Tiene mucho que ver con las redes de poder informales masculinas -las comidas, las copas o los deportes solo para ellos-. Las mujeres tienen hijos, concilian, y no se integran ahí, donde se reparte mucho poder. Y se ficha al amigo en el que confías". Mariam Martínez Bascuñán, profesora en la Autónoma, es una de las expertas sociólogas en feminismo y las nuevas corrientes que defiende lo complejo que es aún el proceso en el que están envueltas las mujeres.

Ellas, las políticas, una y otra vez ocultan su ambición, como si uno pudiera llegar hasta los puestos que ostentan sin ambición

Ellas, las políticas, una y otra vez ocultan su ambición, como si uno pudiera llegar hasta los puestos que ostentan sin ambición, y responden dando un paso atrás cuando se les plantea la posibilidad. "¿Yo, presidenta del Gobierno? No, no y no", contestaba en una entrevista la vicepresidenta.

Acumulan poder, pero saben que su supervivencia pasa por demostrar que están encantadas de estar en segunda línea; y en continuar siendo imprescindibles para los líderes a los que resuelven los marrones con una lealtad fuera de dudas.

El mayor esfuerzo por dejar claro su condición de 'segundonas' parte de sus respectivos partidos. Cada vez que resurgen públicamente las insinuaciones de que la vicepresidenta sería una perfecta sucesora de Rajoy, la maquina se pone en marcha. "Imposible, no controla el partido a nivel territorial", apunta un veterano diputado popular. "Es una vicepresidenta estupenda para lo que necesita Rajoy, que le quiten problemas de encima y le ofrezcan soluciones, pero le falta mucho para poder ser presidenta", dice como un mantra una diputada.

La astuta abogada del Estado ha conquistado Moncloa. Todos los que han osado plantarle cara han salido de allí, desde García Margallo a Moragas

Tacita a tacita, la astuta abogada del Estado ha conquistado Moncloa. Todos los que han osado plantarle cara han salido de allí, desde García Margallo a Moragas. Su último éxito ha sido colocar a José Luis Ayllón, uno de sus cruzados, como jefe de gabinete del presidente. En cuanto al territorio, Andalucía fue su primera comunidad telecontrolada. Allí situó en 2014 a uno de los suyos, Juanma Moreno, y ahí sigue a pesar de su falta de fuelle. Lleva más de tres meses practicando como presidenta en funciones de Cataluña. Pero para los suyos todavía no está preparada.

"Hemos avanzado y mucho. Pero lo que muchas mujeres que tenemos poder no entienden, es que esta es una lucha colectiva. Rivera y Rajoy son dos conservadores y esto del papel de la mujer en política es lo que dijo el otro día el presidente, al responder lo de 'vamos a no entrar en estas cosas'. Pero las mujeres que están con ellos deberían pelearlo", dice Cristina Narbona, animando a apoyarse entre ellas. Junto a Manuela Carmena, es una de las décanas en la primera línea de la política. Defiende la importancia de pelear por el género, incluso antes que por la ambición personal, muy legítima desde luego.

La lucha de la mujer por la igualdad en todos los campos es cada vez más transversal

La profesora Martínez Bascuñán es optimista al respecto. Mantiene que la lucha de la mujer por la igualdad en todos los campos es cada vez más transversal. Y recuerda que fueron precisamente las mujeres del PP las primeras en frenar la contrareforma de la Ley del Aborto que quería Alberto Ruíz Gallardón. Bascuñán opina que "en las elecciones, el porcentaje de mujeres que se presentan debería ser representativo y acorde al número de mujeres que somos en la población española".

Por el momento, la velocidad no prima en el proceso. Las mujeres siguen moviéndose en todos los ámbitos sociales, el de la política no está entre los primeros.

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