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Irene Montero y Pablo Iglesias, una historia política mención a mención en Twitter

16/09/2017 10:25 CEST | Actualizado 16/09/2017 18:16 CEST

Estos días en que los dos principales líderes de Podemos se han convertido en tema de corrillo, nos centramos en lo que de verdad importa: su relación política. Este es un breve relato de cómo se ha desarrollado a través de sus propias menciones en Twitter. Tuit a tuit es posible observar cómo ha evolucionado la correlación de fuerzas entre ambos.

De las 160 menciones de Irene Montero a Pablo Iglesias, a las 48 de Iglesias a Montero, en tres años. Aunque el equilibrio parece desproporcionado a simple vista, las cosas han cambiado desde que la nº 2 del partido desbancara a Errejón en Vistalegre II, el pasado mes de febrero. Ha tomado distancia al oficializarse su poder. Las menciones de Irene a Pablo se han reducido a 11 en estos últimos siete meses, con un parón de tres meses sin mencionar al líder ni una sola vez entre el 3 junio y el 7 de septiembre. Unas vacaciones casi escolares obviando al secretario general en Twitter, tal y como muestra el gráfico de Graphext.

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 Volumen de menciones en el tiempo de Montero a Iglesias.

Fue Irene Montero la primera en mencionar a Iglesias el 30 de junio de 2014 para defenderle de una publicación en un diario.

Sin embargo, el líder de Podemos no la nombró hasta casi cinco meses y 14 menciones de ella después, el 21 de noviembre de ese mismo año. Con menos vehemencia y más frialdad pero con la trascendencia de colocar su nombre entre Juan Carlos Monedero e Iñigo Errejón, entonces dos popes del partido cuando Montero era una desconocida. Justo en esa época, hubo orden de empezar a enviar a Montero a las televisiones.

Iglesias ha sido más constante en el tiempo, a pesar de que no haya correspondido a la intensidad de Montero, que multiplica por tres el número de veces que Iglesias se refiere a ella.

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El momento más álgido entre ambos líderes se produjo entre diciembre de 2015 y enero de 2016, antes y después de las elecciones del 20-D.

En esa época, el entusiasmo de Iglesias no tenía límite:

Nada que ver con el tono puramente informativo de su última mención:

Muy en línea con la última cita de Montero a Iglesias en un tuit:

Una frialdad propia de una agencia de noticias que contrasta con la lógica complicidad que debería existir entre las dos personas que llevan las riendas del partido, al trabajar codo con codo, y que ha sembrado cierta incertidumbre en las filas de Podemos.

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