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La terapia colectiva de los diputados

25/09/2013 16:49 CEST | Actualizado 25/11/2013 11:12 CET

Los pasillos del Congreso han sido este miércoles escenario de una terapia de grupo, en la que señorías de los partidos de la oposición compartían sus demonios unos con otros para dominarlos. La excesiva personalidad de Celia Villalobos, la cerrazón del PP a admitir la moción sobre las mentiras de Rajoy, la nube de humo en Eurovegas, el papel del Príncipe, la negativa de Gallardón a aumentar la sanción a símbolos nazis en el nuevo Código Penal que pedía CiU tras el ataque de los ultras en Blanquerna, los eslóganes robóticos de Fátima Bañez insistiendo en que mantendrá el poder adquisitivo de las pensiones... Hacía tiempo que no se percibía tanta complicidad entre diputados de distinto signo. Lo que ha unido el PP, que no lo separe los intereses partidistas. Este parecía ser el lema, más efímero que un pop up.

Los resultados no se han hecho esperar. El cerco organizado por PSOE e Izquierda Plural ha provocado que el presidente de la cámara se mostrase de lo más comprensivo ante la moción que el día anterior habían rechazado tajantemente. "Creo que habrá moción consecuencia de una interpelación. Habrá libertad. Este Congreso sigue siendo un sitio abierto donde se puede hablar de todo sin cortapisas", ha asegurado Jesús Posada (PP). "El miedo a que le cuelguen a Rajoy el sambenito de mentiroso en la prensa internacional o a que algún periodista extranjero se interese por la veracidad de sus palabras en su viaje a Nueva York han contribuido también al cambio de actitud", apuntaba un diputado socialista.

¿Hay un pacto entre las señorías de la oposición? "No, que va, simplemente es que esto no hay quien lo aguante", responde Joan Coscubiela que no niega que su grupo, Izquierda Plural, está tirando del PSOE, reacio a tensar demasiado la cuerda. Al debate se suma Álvaro Anchuelo, de UPyD, que llega con tema propio: Fátima Bañez. La ministra de Trabajo sube a la tribuna y acciona el botón de on. Las consignas se suceden. "El Gobierno va a subir las pensiones" o "La reforma garantiza el poder adquisitivo de las pensiones a medio plazo" son las más repetidas. "Parece un robot", comenta Anchuelo. Dos afirmaciones que sacan de quicio a quienes debaten con ella porque consideran que son falsas. La ministra ha dado una noticia al asegurar que en noviembre la inflación será del 1%, y como las pensiones subirán un 2% para quienes ingresen menos de 1.000 euros al mes, según su discurso, el poder adquisitivo se mantiene.

La reforma de las pensiones enerva también a Carles Campuzano, de CiU, que comenta con Coscubiela la necesidad de una moción sencilla y contundente. Tranquilidad, porque Eurovegas puede contribuir a mejorar las cifras de paro. Y no será la ministra de Sanidad la que se oponga a que se fume en el megacomplejo de juego. "Se están estudiando fórmulas", ha dicho en el pasillo con ese cuidado exquisito que emplean la mayoría ministros por no meter la pata y que impregna de mediocridad sus declaraciones.

En el extremo contrario, la vehemencia de Celia Villalobos se impone en los corrillos. "Que la vicepresidenta del Congreso se calentase tanto ejerciendo un papel institucional y se sumase a la bronca como si fuese un diputado más, nos ha venido bien. Posada vio las cosas feas y se evaporó, dejando en su lugar a una bomba de relojería", observa un diputado socialista frotándose las manos. Villalobos sustituía al presidente durante el pleno de ayer tarde cuando zanjó las quejas sobre la censura del PP del socialista Manuel Pezzi con un "a ver si lo aplica usted en Andalucía", lo que desató otra bronca en el hemiciclo que la oposición rentabilizó inmediatamente. La terapia continúa.

Vamos a un asuntillo que habrá que resolver en breve, y al que los diputados del PP entran últimamente con naturalidad, siempre que se respete el anonimato. ¡Ay, Felipe de mi vida!, que cantaban en la zarzuela La Revoltosa. ¿Cómo ves al Príncipe para suceder al Rey, ahora que va estar unos meses de baja? La pregunta es simplona y fácil. "Prefiero no hablar", responde Carlos Floriano, experto en dar la cara cuando nadie más quiere hacerlo. "Que lo decida quien corresponda", dice Arias Cañete. Pero si los ministros formáis parte del Gobierno, insistimos a Montoro: "Ese tema yo no lo llevo y tengo mucha materia encima". Puede que a los ministros les suceda lo mismo que al doctor Cabanela, que no saben exactamente lo que hace un rey, lo que justificaría que prefieran no opinar.

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