BLOGS

No, todos no somos corruptos

27/04/2017 22:18 CEST | Actualizado 27/04/2017 22:18 CEST
EFE

La corrupción es el abuso de poder en beneficio propio. Parece una obviedad recordarlo, pero resulta necesario.

Los populares y muchos de sus votantes se afanan estos días una vez más con ensuciarnos a todos y difundir la idea de que España es un país de corruptos. Poniendo al mismo nivel al oficinista que se lleva un bolígrafo a casa o a quien trata de escaquearse de pagar el IVA y a un vicepresidente económico o a un presidente autonómico que han saqueado las arcas públicas en cantidades obscenas. El escarnio es mayor si cabe, pues lo han seguido haciendo durante la crisis más dura de la democracia, que se está llevando por delante a millones de españoles, matando el futuro de los jóvenes y colocando al borde de la indigencia a familias enteras. Uno de cada cinco españoles vive al borde de la pobreza, mientras los políticos más poderosos se lo llevan crudo.

Preguntamos en el Congreso a los diputados que encontramos en los pasillos, porque ni esta semana ni la próxima hay plenos.

En la cafetería de la tercera planta nos encontramos con uno de los vicesecretarios generales del PP, que pide no ser citado, aunque es uno de los habituales en los medios. ¿Está de acuerdo con que en España existe una corrupción estructural, que somos un país de corruptos? "No es un país de corruptos. Los casos que existen son decisiones individuales que toma cada uno en unas circunstancias concretas, que pueden afectar a todos. Y la organización que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Es fácil estar limpio si eres un partido que no gobierna. Mira el PSOE en Andalucía". Repartamos culpas, que algo queda.

Desde uno de los partidos a los que se refiere este portavoz del PP, que aún no han tenido el poder institucional suficiente para ensuciarse las manos, responden a la misma cuestión: "La corrupción no es estructural a este país. A quien es estructural es a los partidos tradicionales, que se han metido en el lodo para financiarse, de una forma tan exagerada que ahora no saben cómo salir. La degradación dentro del PP es brutal. Nosotros hasta ahora lo estamos haciendo de forma distinta, tanto financiarnos como gestionar, y eso se ve a nivel de calle. Esto no se resuelve con una comparecencia en las comisiones. Esta situación tiene que hacer crisis. No podemos olvidar que el caso Lezo se ha desarrollado durante la crisis económica", dice Juantxo López de Uralde, de Podemos.

¿Qué pasa con los millones robados por los corruptos? ¿Por qué nunca se devuelven? Es una de las cuestiones más sangrantes.

El politólogo y diputado socialista Ignacio Urquizu asegura que hay multitud de encuestas que señalan que la ciudadanía percibe un alto índice de corrupción a su alrededor, aunque cuando se les pregunta si han tenido que sobornar a alguien, solo un 5% contesta que sí. "Se produce menos corrupción en los países en los que la ciudadanía es más crítica y en los que existen cortafuegos, medidas de prevención, como penas mayores a los corruptos y mayor protección a los que denuncian".

La experiencia de que la corrupción no se castiga en las urnas y de que el dinero robado no se devuelve son dos de los temas más comentados estos días en la calle. Frente a la máquina de café en el trabajo o esperando en la panadería, siempre hay alguien que apunta: 'A mí tampoco me importaría pasar un año o dos en la cárcel si sé que me están esperando los millones que he robado al salir'. "La corrupción se consolida cuando se socializa, en entornos en los que el corrupto genera empleo, entonces se hace la vista gorda", apunta Urquizu.

¿Qué pasa con los millones robados por los corruptos? ¿Por qué nunca se devuelven? Es una de las cuestiones más sangrantes. Mientras que los diputados del PP repiten como un mantra que "hay que esperar a que esto amaine, porque no hay mal que cien años dure" –coletilla con la que cierran toda conversación sobre la corrupción que aflora entre los suyos-, se da por perdido el botín.

"Es necesario dotar de más medios a la justicia, fiscales, jueces y policía, para que persigan los delitos económicos. Cuesta mucho trabajo y dinero encontrar las marañas de cuentas que manejan, incluso aunque se les envíe a la cárcel", explica el diputado socialista Pedro Saura.

Lo que también apoya López de Uralde: "Deberíamos buscar métodos legales para que no puedan reintegrarse a la vida civil mientras no repongan lo que se han llevado crudo".

No estaría de más que sus respectivos partidos lo propusieran en el Congreso y trabajasen para que el deseo se hiciese realidad.

OFRECIDO POR NISSAN