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Nuclear NO y otras propuestas 'radioactivas' del programa del PSOE

10/10/2015 09:57 CEST | Actualizado 10/10/2016 11:12 CEST

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Tan verdes como Greenpeace y suaves como un guante con la reforma laboral. Unos lo llaman "bronca", otros, "tensiones", y los implicados directamente, "debate". Pero más allá de las lógicas discusiones que están teniendo lugar en Ferraz estos días, las propuestas que el PSOE sea capaz de presentar buscan conquistar de antemano al necesario socio de gobierno que tendrá que facilitarle la llave de Moncloa.

La promiscuidad entre los partidos crece alentada por encuestas aún no públicas, pero que circulan ya por las sedes de los dos más grandes y que sitúan a Ciudadanos como la princesa prometida y a Podemos en el papel de príncipe convertido en rana -por debajo en intención de voto de la IU de Anguita-. Impulsado por el efecto de las catalanas, Albert Rivera, en cambio, escala las posiciones suficientes como para facilitar el Gobierno tanto a PP como PSOE, colocándose casi a su altura. Y ahí el programa tiene un papel esencial. Sobre todo, en el caso del PSOE, cuyas líneas principales no están todavía muy definidas. Por un lado, hay que vender propuestas que atraigan a los decepcionados con Podemos, pero también a quienes se inclinan por otorgar a Rivera su confianza. Y seducir a la vez al poder económico, al que están presentando el ticket fresco y sensato de un hipotético PSOE-Ciudadanos frente al desgastado PP.

Claro que al primero que tienen que ligarse es a Rivera. "Una alianza de gobierno PP-Ciudadanos disolvería al partido más débil y beneficiaría al más consolidado. Ya le ha pasado en Alemania al SPD con la CDU o a los Verdes con el partido socialdemócrata de Schröeder. En cambio, cuando los partidos tienen una cierta distancia ideológica, cada uno puede defender sus propias políticas sin diluirse, repartiéndose las competencias. Mantienes mejor tu identidad con el que te separa más distancia. Aunque hay que ser prudentes, porque hay mucha volatilidad tanto en Podemos como en Ciudadanos", apunta un analista socialista del círculo de Pedro Sánchez. Razones no faltan

En busca de un programa moderado que no asuste a nadie

Una manera de mostrar la voluntad de buscar aliados es no hiriendo sensibilidades con el programa que agitarán en campaña los rivales. Para que eso no suceda está de garante José Enrique Serrano, ex jefe de gabinete de González y Zapatero, y puede que hasta de Sánchez. Todos las propuestas que los distintos equipos de trabajo presentan tienen que pasar su filtro. La respuesta de Meritxell Batet, coordinadora del programa, a quienes se interesan por cómo va lo suyo, según los consultados para este artículo, es "lo está mirando Serrano". A Serrano y a Jordi Sevilla los acusan algunos -afectados- de usar la tijera, de descartar o limar las propuestas más de izquierdas. La negativa de Sevilla a derogar la reforma laboral de Bañez o la eliminación que ha hecho Serrano de la propuesta de derogación de la ley de amnistía que pedían los defensores de la memoria histórica para poder investigar los crímenes del franquismo, son dos de los tajos que se les atribuyen.

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José Enrique Serrano ha sido durante muchos años un hombre clave en el PSOE/EFE.

El mercado laboral y la energía tensan el debate interno

Algo similar ha ocurrido con el soterrado tira y afloja en materia energética, donde los defensores de un giro más verde, con Teresa Ribera, ex secretaria de Estado de Medio Ambiente y asesora del Gobierno francés en desarrollo sostenible, y Jorge Fabra, fundador de Economistas frente a la crisis, a la cabeza, han sacado algún cuerpo de ventaja a Luis Atienza, ex presidente de Red Eléctrica, con un NO rotundo a la energía nuclear y al fracking. Zapatero, un antinuclear confeso, ya lo llevaba en su programa, pero como la crisis ha dado cobertura a tantos pasos atrás, lo novedoso es que se mantenga. "Algún disgusto habrá. La fricción en el tema del mercado de trabajo está ahí, lo mismo que en energía. Tenemos que mojarnos, es evidente. Y hay tensión entre la ortodoxia flexible de Jordi y la sindicalera de Mª Luz Rodríguez, igual que ha sucedido entre Ribera y Atienza", reconoce uno de los socialistas al que se ha pedido opinión sobre el documento.

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Mª Luz Rodríguez es responsable de Empleo del PSOE/EFE.

"Luz Rodríguez ha construido el discurso sobre dos piezas, derogar la reforma y elaborar un nuevo estatuto de los trabajadores. Pero si la derogamos, ¿cúal es la legislación que queda? Porque no puedes volver a la anterior, que es un disparate, pues eleva los costes del despido. Lo que hay que hacer es reformar. La reforma ya la ha tumbado el Supremo al restaurar la ultraactividad de los convenios y anular importantes expedientes de regulación de empleo. En cambio, su propuesta de tres contratos, indefinido, temporal y por obra o servicio, es acertadísima", explica uno de los hombres de confianza del líder del PSOE.

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Teresa Ribera/EFE

En el tema energético, los supervisores aseguran que "Teresa Ribera y Luis Atienza se han puesto de acuerdo. El texto no se discute. Está chapeau". Pero lo cierto es que ha habido fricciones y que internamente se ha criticado que Ribera llevará las riendas. "Los objetivos son contradictorios, la persona que lleva energía es de medio ambiente. La situación solo se puede salvar con lugares comunes, prometiendo un libro blanco y agarrándote a la política energética de Bruselas". Sin embargo, Ribera y Fabra han preferido agarrarse al documento que se aprobó en la conferencia política del PSOE en noviembre de 2013, en el que se impuso su criterio con el apoyo de Cristina Narbona. "No ha sido el capítulo más pacifico. Afloran tensiones donde los puntos de partida no son los mismos. Finalmente se ha logrado un equilibrio razonable, a lo que ha contribuido el carácter fuerte de Teresa. No se quería abrir el melón de la nuclear, pero en un momento en que Pedro ha dicho que iría con el programa más verde de la historia no se puede ser tan moderado, sino audaz. Se mantiene el abandono de la energía nuclear, las centrales se irán desmantelando cuando se acaben los permisos, porque no se renovarán. En quince años, fuera. Se hará una profunda reforma regulatoria del sector eléctrico, abordando las remuneraciones, los polémicos CTCs (costes de transición a la competencia) y demás líneas tabú. No al fracking y cordura en la reversión de las renovables", detalla una fuente próxima al desarrollo del programa.

El revisor revisado

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De la revisión no se ha librado ni el propio revisor. A Jordi Sevilla también le han frenado en su obsesión por desmenuzar el origen de los ingresos con los que se hará frente a las inversiones y el gasto que se pretende. "En las estimaciones de la parte macro y fiscal se le ha recomendado que no sea tan concreto. Él quería que se viera claramente de dónde parte el dinero que se va a gastar. Pero las últimas correcciones de Bruselas sobre España aconsejan prudencia. Así que se ha solucionado con una partida generalista de aumento de la productividad por políticas de productividad y digitalización, un poquito bla,bla,bla, para no pillarse".

¿Será suficientemente comestible el programa para que Ciudadanos o Podemos lo digieran sin problemas?

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