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Pedro se hace 'un Susana'

18/01/2017 21:25 CET | Actualizado 18/01/2017 22:19 CET

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Foto: EFE

Pedro Sánchez no va a correr ni aunque se lo pida el sursuncorda. Está dispuesto a practicar 'un Susana' -amagar y no dar- el tiempo que sea necesario. Según algunos de sus excolaboradores, "hasta que no haya fecha de primarias, el ex secretario general no despejará las dudas sobre su candidatura. Lo lógico es que espere a que Susana Díaz dé el primer paso. Claro que eso es lo mismo que está esperando ella. Por eso permanece en silencio. Tiene que escenificar que su rival es ella, no Patxi López, y dejar que éste se desgaste defendiendo un discurso que no es el suyo, sino el de Pedro".

Su círculo más íntimo, muy reducido, y parte de sus antiguos asesores coinciden en que dará el paso al tiempo que Susana Díaz, su verdadera contrincante. Eso sí, las razones que argumentan los amigos que le quedan es que "la militancia le quiere". Los otros añaden un motivo más, complementario y muy importante: Pedro no tiene un plan B para su futuro. "¿Dónde va a trabajar, de qué va a mantener a los suyos? Hasta que no cierre este capítulo, no podrá buscar un empleo. Se diría que es un acuerdo para que deje el camino libre. Se presentará seguro, pero cuando proceda. No se va a precipitar como Patxi López" .

Cruel argumento y realista que también utiliza un diputado del sector crítico, a la hora de explicar "las traiciones" de los más cercanos aliados de Pedro que se han ido con Patxi López, César Luena y Óscar López. "La vida cotidiana es clave en esto ¿a dónde van a ir estos dos si gana Susana Díaz? A la calle ¿y en qué van a trabajar?". La urgencia con la que López ha dado un paso al frente se interpreta también en clave de posicionarse en el escenario que se dibujará tras las primarias. "La de Patxi no es una candidatura superadora, sabe que no es rival para Susana. Por ahora, el susanismo le ha dado permiso para ser el candidato, aunque le ha advertido que no le va a integrar. Patxi le viene bien a Susana porque divide al sector crítico", aduce uno de los primeros socialistas en alinearse con Sánchez en su anterior duelo con Madina. Una tesis sostenida por el sector que está convencido de que el vasco acabará "pactando con Susana dos días antes de las votaciones porque carece de apoyos entre la militancia" y el mediador será Alfredo Peréz Rubalcaba, al que se siguen atribuyendo poderes de maniobra asombrosos.

Que algunos de los barones cercanos a Sánchez hayan mostrado su complacencia con la candidatura de Patxi López no significa que éste se haya quedado solo.

Es complicado establecer qué pesa más en la balanza en los cambios originados estos días entre los socialistas, si las razones personales de futuro o las razones políticas, pero el hecho es que, de nuevo, desde que Patxi López anunció su candidatura, lejos de calmarse las aguas, los enredos, los odios y deslealtades, los cabreos entre la vieja guardia que argumenta defender el tarro de las esencias socialistas, resultan patéticos y dolorosos para los votantes huérfanos.

Mientras, Zapatero y Rubalcaba le preparan la campaña a Susana Díaz, que el próximo fin de semana arranca en Salamanca, Palencia y León. "Soraya Rodríguez, colaboradora fiel de Alfredo, es quien se está encargando de llamarnos para organizar la visita. Susana lleva todo el año amagando con venir, al menos eso es lo que nos ha dicho Zapatero en varias ocasiones", explica un dirigente municipal de Castilla y León". Zapatero, emocionado con la presidenta andaluza desde hace tiempo, acudirá a apoyarla en Cádiz. "Que tenga cuidado, porque Zapatero no es un gran activo. Su participación en la sublevación de los barones que acabó con Pedro Sánchez ha dejado su imagen muy dañada", advierte uno de sus exministros.

De aquí a mayo, el culebrón puede dar giros inesperados, aunque el entorno más próximo a Sánchez asegura tener la hoja de ruta perfectamente definida. En modo zen tratan de rebajar el impacto que les ha causado el apoyo de Luena y López a Patxi. Recuerdan que fueron precisamente los tres quienes aconsejaron a Pedro abandonar el escaño y que incluso uno de ellos le desanimó de emprender una gira por provincias con el argumento de que para qué se iba a desgastar tan pronto. "¿Qué le íbamos a decir, que votará no? ¡Por Dios!", responde uno de los aludidos. Las heridas entre quienes se consideraban amigos están abiertas.

En el círculo de Sánchez no consideran una desventaja carecer del foco mediático de Patxi López al no estar en el Congreso de los Diputados. "Cualquier mínima palabra de Pedro se convierte en titular. Estamos tranquilos recabando apoyos entre la militancia".

La militancia, ese magma que tendrá que definirse y en cuyas manos está el futuro del PSOE. "Pedro está animado, testando apoyos, y sigue teniendo a su favor a una parte importante de las bases. La operación Patxi, en Pedro, ha sido un revulsivo. Además, se ha presentado muy pronto, hasta mayo es un camino muy largo. Demasiado para meter la pata", asegura una de las defensoras del no a Rajoy.

Que algunos de los barones cercanos a Sánchez hayan mostrado su complacencia con la candidatura de Patxi López no significa que éste se haya quedado solo. "Hay barones con menos peso que le apoyan. José Luis Ábalos, secretario general de Valencia, fue el que negoció con Pepe Blanco los apoyos para ZP en el congreso del año 2000 en el que ganó a Bono. No tanto porque los militantes quisieran a Zapatero, sino porque rechazaban a Bono, y tiene una tropa interesante detrás. Adriana Lastra y Susana Sumelzo controlan a gente en sus respectivas federaciones", concluye un exministro socialista que observa un panorama similar al de entonces.

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