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Por qué Pedro y Pablo son falsos follamigos

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Foto: EFE

Hace ya algún lustro que las técnicas de neuroimagen que escanean el cerebro demostraron que tanto el amor como el odio tienen lugar en la misma zona, llamada ínsula, territorio en el que se alojan las emociones primarias, justificantes de refranes viejos como "del odio al amor hay un paso"; o frases del tipo "perder la cabeza por otro". Estas semanas -desde la fracasada investidura de Rajoy-, la ínsula cerebral de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias está sometida a tales emociones primarias que pueden disparar cualquier sentimiento, como el de pasar del odio al enemigo al enamoramiento del ahora amigo. No hagan caso, es solo por necesidad. Es como quien se convence de que un señor está macizo a los 80, cuando en realidad lo que está maciza es su cuenta corriente.

Los síntomas del vuelco en las pasiones fueron palpables durante la fallida investidura de Rajoy, cuando Pablo Iglesias le lanzó a Sánchez el elogio: "No sabíamos si iba a resistir las presiones. Usted hasta el momento ha mantenido su palabra. Comprendo que no ha tenido que ser fácil y por eso le doy las gracias por parar un Gobierno del PP". Previamente, venía de recordarle que allá donde Podemos y PSOE gobiernan juntos, los primeros han demostrado que "somos de fiar". En boca de un Iglesias que desde la misma tribuna había acusado en varias ocasiones a Sánchez de no ser libre y estar atado por su mismo partido y parte del establishment nacional y la vieja guardia, fue un piropo notable.

En el otro lado, la confirmación de que esas pasiones pueden reconducirse han sido los mensajes del PSOE de Sánchez, dejando traslucir que el secretario general hablaba con Iglesias porque podían llegar a algo, aún con mínimas posibilidades, porque siempre había que incluir a Albert Rivera.

Cuaje o no el amor, tanto Pedro como Pablo se tentarán la ropa en las próximas semanas antes de faltarse el uno al otro. Se necesitan. Por ahora. ¿Y si en el camino se enamoran de verdad? Es broma. Ahí van algunas razones de este nuevo relato.


Razones por las que pueden ser follamigos

Ninguno quiere que gobierne Rajoy

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Foto: EFE

"No es cierto que Pedro y Pablo tengan mala química, se llevan bien a nivel personal. Hay detalles entre ellos que os lo demostrarían, pero que no vamos a airearlos", argumenta uno de los hombres más próximos a Iglesias, al tiempo que recuerda lo que más les une en este momento: "Ninguno queremos que gobierne Rajoy. Por eso, si esta ronda de contactos que ha abierto Sánchez se demuestra que es seria -aunque todos sabemos que es casi imposible un acuerdo- estamos dispuestos a hablar de todo, sin ninguna línea roja". Y todo es todo, incluido el derecho a decidir. PSOE y Podemos saben que dos tipos como Miquel Iceta y Xavier Doménech encontrarían formulas para desplazar el problema hacia adelante, cuando la gobernabilidad del país hubiera dejado de ser un problema. Como mínimo, hasta después de un año de Gobierno, lo menos que puede durar un Ejecutivo.

Ambos tienen a sus partidos ardiendo

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Foto: EFE

Las casas de Pedro y Pablo -las sedes de sus partidos- están ardiendo. Pero mientras que en la de Sánchez el fuego es un clásico y el socialista ha sobrevivido contra todo pronóstico, en Podemos son nuevos en estas lides de los asesinatos por la espalda. Nadie se atreve a cuestionar a Pablo Iglesias de frente, pero "llevan el gen de la autodestrucción dentro, como todas las organizaciones de izquierda", lanza un colaborador de Pedro Sánchez, experto en examinar el fenómeno Podemos desde su nacimiento. Puede tener razón si se oberva lo que sucede estos días en Podemos Madrid, donde figuras de primera línea y que jugaron un papel clave en la fundación de la organizacion, están a tortas -y ya no silenciosas-, demostrando que la división entre pablistas y errejonistas nunca fue un invento mediático. La batalla de Madrid será clave en el modelo futuro.

La abstención en las terceras elecciones perjudica a la izquierda

"La afirmación es cierta, pero en estos momentos solo hay dos modelos enfrentados en este país, el que representa la derecha, el de Rajoy y el PP, y el que representamos nosotros, Podemos, el de la izquierda, la fuerza del pueblo, de la calle y los ciudadanos frente al establishment. El PSOE ya no tiene modelo, la gente sabe que PP y PSOE son lo mismo, que los partidos socialistas están comidos por los poderes económicos", afirma el asesor del núcleo duro de Pablo Iglesias. Se supone que la necesidad del PSOE de amigarse con la nueva izquierda es otro motivo de unión, porque los votantes de ese espectro lo que quieren es un Gobierno de izquierdas, que conjugue a ambas fuerzas.

En el núcleo duro de Pedro Sánchez defienden que lo del modelo era hasta el 26-J, cuando el PSOE dobló el Cabo de Hornos y resistieron, logrando desbaratar el sorpasso y el discurso más importante de Podemos: "Nuestro NO a Rajoy -del que ya nadie duda- demuestra que PP y PSOE no son lo mismo, así que la ola sobre la que se fundó Podemos se está rompiendo", subraya un asesor con despacho en Ferraz.

Los grupos mediáticos de referencia están con Rajoy

"Es verdad. Pero debo de reconocer que la situación nuestra -el PSOE de Pedro Sánchez- es peor que la de Podemos, porque a nosotros nos han abandonado los que un día fueron medios referentes para nuestros votantes. Claro que también habrá que ver cómo evoluciona el asunto. No sabemos quién baja más deprisa, si los lectores de esos medios que un día nos apoyaron o los votantes socialistas. El olfato me dice que lo que puede estar ocurriendo es que los socialistas hayamos tocado fondo en pérdidas el 26-J, mientras esos medios ni siquiera son conscientes aún del chorro de lectores y prestigio que se están dejando. Pero Podemos cuenta en estos momentos con la cadena de televisión más importante e influyente entre los votantes de izquierda". La reflexión es de un exalto cargo con ZP que permanece al lado de Sánchez.

Que la superviviencia de uno signifique la muerte del otro es el obstáculo más importante, el insalvable y vale por todos los demás.


"Es cierto que la televisión de izquierdas está con nosotros, pero también es verdad que tenemos un problema con la figura de Pablo. No para de dar síntomas de desgaste entre quienes nos votaron -los que ahora están desencantados- y de rechazo entre el resto de la ciudadanía. Y los que están a su alrededor no saben cómo pararlo ni se lo van a decir", apunta un miembro de Podemos, que en su día estuvo cerca de Iglesias y ahora ya ni siquiera cree que Errejón sea una alternativa "porque nunca se va a atrever a matar al padre. Lo que digo se demuestra con el último CIS. Es más, una encuesta mencionada en El Economista, la última, nos dejaba en el 14%. Hay problemas de desafección con los votantes. Son más moderados que los militantes y no sabemos cómo recuperar la iniciativa. En eso estamos trabajando. Veremos".


Razones por las que son falsos follamigos


No se fían el uno del otro


Sólo un par de los asesores cercanos a Pedro Sánchez se fía de algunos miembros de Podemos, y ninguno de ellos es Pablo Iglesias. Íñigo Errejón y Nacho Álvarez -el responsable de política económica- son ese "par" con el que "se puede hablar y se comparten algunos criterios. Álvarez, por ejemplo, hizo hace unos días una entrevista en Público en donde hacía referencias a los puntos económicos en común entre ambos partidos. Con Errejón, Antonio Hernando y Juan Manuel Serrano nunca han roto el contacto, ni en agosto. Pero de Pablo Iglesias no nos fiamos ninguno. Es ciclotímico, soberbio y aún estamos intentando saber por qué se levantó de la mesa con Ciudadanos con "hasta mañana" más o menos, y quince minutos después todo se había roto. La historia le marcará con el NO a la investidura de Sánchez". Es obvio que el párrafo corresponde a otra persona del núcleo duro de Sánchez. El amor, sin confianza, no tiene futuro.


Y la desconfianza es mutua, porque "pese a que le reconozcamos que ha resistido -explica una asesora de Iglesias-, no va a poder escapar de la presión brutal de los barones autonómicos, que se están quedando sin dinero por orden de Montoro. Ni tampoco resistirá a las grandes figuras de la vieja guardia, no los Felipe González o Rubalcaba, sino a todos los que no dan la cara. Ese argumento claro y hábil de que consultarán a las bases se lo van a hacer saltar con que los bases no son los votantes después de los resultados que obtengan el 25 de septiembre en Galicia y Euskadi. Nosotros subiremos, ellos no", cierra tajante la misma fuente femenina.


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Foto: EFE


La supervivencia de uno depende de la desaparición del otro


Este obstáculo para que el amor llegue a buen puerto es aceptado, sin matices, por parte de las varias personas consultadas alrededor de Pablo y Pedro. "Está en juego el liderazgo de la izquierda. Podemos nació para matarnos, acabar con lo viejo y asimilarnos al PP. Nos han robado los votantes -el grueso de los que tienen, más de dos millones- nos pertenecen, aunque también Rivera retiene alguno nuestro. Esa batalla será larga, nosotros queremos el voto urbano y joven que ellos captaron. Y ellos quieren a las mujeres, que nunca las han tenido. Pero Iglesias despierta tal rechazo entre ellas, que lo tienen difícil. Sería largo, pero es así. O ellos o nosotros".


El diagnóstico es compartido en su totalidad por el asesor de Podemos al que se consulta sobre encuestas, el mismo que está tan preocupado por la desafección ciudadana. "No os descubren nada, solo hay que mirar los datos, pero si nosotros acortamos esa desafección, recuperamos el discurso social y los jóvenes vuelven a votar, ya veremos. Pablo ya reconoció en la investidura de Rajoy que el Parlamento aleja a los políticos de la calle, lo hemos experimentado en nuestras propias carnes. Pero trabajamos por recuperar la confianza de la gente, despacio, palmo a palmo".


En realidad, que la superviviencia de uno signifique la muerte del otro es el obstáculo más importante, el insalvable y vale por todos los demás. Ya que estamos en eso del amor, ambos pueden seguir jugando a los de James Bond enrollándose con la espía soviética norcoreana; o Julia Roberts durmiendo con su enemigo, pero terminarán matándose.


Por eso, si aún siguen la película hasta el 25 de setiembre o las elecciones generales de diciembre, mírenlo como un rollo temporal. Quizá por unas horas ambos pudieran unirse contra el enemigo que puede acabar con el país y el planeta, Rajoy, pero solo nos deslumbrarán eso, unas horas.