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¿Qué fue de Ciudadanos?

09/12/2016 07:20 CET | Actualizado 09/12/2016 07:20 CET

¿Te acuerdas de cuando Albert Rivera parecía la gran esperanza blanca y algunos votantes pensaban que podría llegar a ser una versión moderna de Adolfo Suarez?. Parece que hace siglos, pero en realidad fue ayer, antes de que Rajoy le diera el abrazo del oso a su líder a finales de agosto y le fuera matando suavemente desde entonces.

Hace un año, Rivera era el líder mejor valorado según el CIS con un 4,98 frente al 3,69 un año después. La cifra no es mala si se compara con la del propio presidente, que está por debajo en valoración de los ciudadanos. El problema es que el partido naranja ha desaparecido del foco y, cuando se le contempla, allá al fondo de la sala, es porque ha tenido que enmendarse una vez más de las promesas o amenazas que profiere en alto y parecen no llegar a ninguna parte. El desgaste interno de Rivera es un hecho. Ya no se le idolatra como antes entre sus propias filas. Está dejando de ser el líder incontestable.

Carolina Punset, eurodiputada que dimitió de la ejecutiva el pasado octubre, no es la única voz que puede alzarse frente a Rivera en el Congreso del partido que se celebrará a principios de febrero. "Hay un grupo relevante de diputados que no entienden por qué no han podido ser secretarios de Estado. Si su líder hubiera querido formar parte del Gobierno, ahora no estarían diluyéndose. Había un enorme cansancio en votantes nuestros que se tiraron en plancha a Ciudadanos y han llegado al Congreso con unas ínfulas que resultan cómicas. En el grupo popular hay gente con mucha experiencia que detestan su arrogancia, ese cuñadismo, como dice Rufián, de 'esto se hace así" explica un diputado del PP próximo a Ciudadanos.

Con todo, Jose Juan Toharia, el hombre de Metroscopia, matiza las observaciones que vienen del Partido Popular. "El electorado de Ciudadanos sigue ahí, firme. Se ve en los últimos sondeos que Metroscopia ha publicado. Y, pese a las criticas en algo, lo cierto es que en voz baja, tanto diputados del PP como del PSOE me reconocen que Albert Rivera sigue siendo el mejor parlamentario de la nueva generación, sin papeles, sin leer, en oratoria. Pero necesitan más figuras, aparte de Rivera e Inés Arrimadas".

Aunque el profesor Toharia matiza la sensación de que las iniciativas del partido naranja no tienen visibilidad -"sí se percibe su actividad en el Congreso"-, lo cierto es que los últimos acuerdos del Gobierno con el PSOE dejan aún más desnudos a los socios de Rajoy, pues se les ha marginado a conciencia con la excusa de que sus 32 escaños no son suficientes para sacar adelante el techo de gasto o los presupuestos. Un inicio de pacto de Estado sobre violencia de género por aquí o una subida del salario mínimo por allá, son las carantoñas de Rajoy a los socialistas que ponen celoso a Ciudadanos.

Esos mimos del inquilino de La Moncloa para con la Gestora del PSOE mitigan ligeramente las heridas de Ferraz. "Los de Rivera sufren lo previsible, mientras afrontan el encaje en la situación nacional y en el Parlamento, tras un año loco como el que hemos pasado. A Rajoy, los 32 diputados no le bastan. Tiene que tratar inevitablemente con los 85 diputados del PSOE. Al fin y al cabo, es el segundo partido", asegura un diputado socialista, que trata con los hombres de la formación de Rivera.

NO GOBIERNO CON EL PP, PERO SI CON EL PSOE

¿Se equivocó Albert Rivera al no entrar en el Gobierno de Rajoy?. "Entrar en el Gobierno con dos o tres ministros hubiera significado un descalabro cuando acabase esta legislatura. No, creo que estratégicamente la decisión tomada es correcta" asegura el socialista. Albert Rivera no presionó a Rajoy para formar parte del Gobierno -hubiera sido el colmo de la claudicación tras denunciar cada día la tolerancia del presidente del PP y de su partido para con la corrupción-, pero sí estuvo dispuesto a formar Gobierno con Pedro Sánchez, a quien llegó a pedir una vicepresidencia si la aventura que emprendieron juntos hubiera llegado a buen puerto.

Es más, hubo un momento en que los de Sánchez se plantearon aceptar la petición de Rivera de la vicepresidencia política, pero entonces la mitad del hipotético Gobierno sanchista hubiera estado bajo el mando de Rivera. Nunca sabremos cómo se hubiera solucionado el asunto. Pero unos meses después, es cierto como apuntan desde el PP, que hay una cierta nostalgia entre señorías del partido naranja, que no terminan de entender por qué no tienen un cargo en el Gobierno Rajoy. Pese a estas consideraciones, el profesor Toharia opina como el diputado socialista. "Han hecho bien en no entrar en el Gobierno de Rajoy, se les hubiera comido".

Pese a todo, en el PP tienen muy claro que los votos de Ciudadanos son suyos, puesto que los naranjas "no dejan de ser un ala nuestra". Por eso, no son pocas las señorías que cuando les observan por los pasillos, los esfuerzos de Girauta por recuperar plano, por ejemplo, defienden que acabarán antes siendo los nuevos UPyD que el recambio generacional del PP. "No es tanto porque Rajoy les quiera reducir a los niveles de UPyD, sino que son ellos mismos los que lo ponen de relieve, al andar todo el día llorando por las esquinas diciendo 'no nos hacéis caso'. Se desprestigian solos", apunta una fuente del PP, que bromea con el gasto en kleenex que deben tener.

Rosa Díez también fue un día la política mejor valorada hasta que UPyD acabó siendo el partido que más rechazo suscitaba entre los votantes, que lo abandonaron en masa en las elecciones de mayo de 2015. Con todo, el ninguneo al que les someten Rajoy y lo suyos no es para algunos demóscopos el principal hándicap. "Más allá de las ironías, los jóvenes del PP deberían andar tentándose la ropa, porque lo cierto es que Rivera tiene más gancho entre los jóvenes, es capaz de atraer un voto urbano y joven que se resiste al PP, cosa que no sucede con ninguna de las presuntas promesas que tienen los de Génova. ¿Casado, Maroto, Andrea Levy? ¿De verdad alguien cree que alguno de ellos es mejor que Albert Rivera?" comenta una experta en sondeos, convencida del enorme problema de los populares con el envejecimiento del voto entre los simpatizantes del PP.

Precisamente por eso, entre los populares se está buscando un perfil que pueda servir para captar a esa franja de edad y consolidarlo en el próximo congreso del PP de febrero como una pieza clave del partido, que vaya ganando cuerpo durante la legislatura.

Sabiendo que se busca líder para situarse en el futuro, la cosa se anima. ¡Peleita, peleita! entre jóvenes valores.