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Rajoy traduce a Merkel

15/07/2015 17:26 CEST | Actualizado 15/07/2016 11:12 CEST

Si mañana Schäuble o Merkel le pidieran que bailase el sirtaki como si fuese Zorba el Griego, Mariano Rajoy lo haría sin rechistar. A mandar. No importa que no hable idiomas, le basta con hacer copy paste. De nada sirve que el FMI insista en la necesidad de una quita de la deuda griega o que los principales think tanks de media Europa y los Nobel de Economía se lleven las manos a la cabeza ante la inviabilidad del acuerdo impuesto a Grecia.

Nadie le ha debido pasar las advertencias del Wall Street Journal -el medio más influyente en los mercados- sobre que la doblegación impuesta a Grecia pasará a la historia como "una de las más brutales maniobras" políticas de la UE. A nuestro presidente, las medidas le parecen perfectas.

Hoy Rajoy en el Parlamento ha soñado con las palmaditas de la canciller alemana en su espalda después de escuchar la encendida defensa de sus imposiciones. Tan orgulloso está de ser el miniyo de Merkel que va a escenificar una votación del tercer rescate griego, como si España formara parte de ese núcleo duro de la Europa del Norte -Alemania, Finlandia, Austria y Holanda- que están obligados a obtener la aprobación de sus parlamentos.

"El Gobierno se va a sobrepasar en el gesto. Como en las corridas, va a entrar al toro. Aquí no pasa como en otros parlamentos. Aun suponiendo que saliese el 'no' -algo imposible-, prevalecería la decisión del Ejecutivo porque no se necesita el apoyo de la cámara". Jesús Posada, presidente del Congreso, no puede ser más claro. Es un brindis al sol. Un paso más en la estrategia del miedo, guión central de la campaña electoral tras comprobar la ineficacia de agitar solamente los datos económicos. Rafa Hernando y su "al volver de vacaciones, los cajeros estarán abiertos" es sólo un ejemplo del verano de susto o muerte que el PP nos va a dar.

"¿Cómo va a ser parte de la campaña electoral?", nos contrapregunta el frustrado presidente del Eurogrupo, Luis de Guindos, que ya está fantaseando con otro destino internacional. "Esto es transparencia". ¿Y por qué impidió el PP la misma votación sobre el rescate a la banca española? "No es lo mismo. Yo llevé todas las medidas que se adoptaron sobre las ayudas a la banca a debate en comisión". Al menos admite que hubo un rescate. Un detalle que el ministro Soria todavía ignora: "En el caso de la banca no fue un rescate, fue saneamiento. Hoy estamos con Grecia y esto no viene al caso".

Claro que, en el apoyo al plan que Schäuble ha dictado a Bruselas, el PP coincide con el nuevo PSOE. En los corrillos de los socialistas se comentaba "la vergonzante intervención de Pedro Sánchez", olvidándose de la Europa del sur y del pueblo griego y alineándose con las tesis del norte, que también han suscrito Matteo Renzi y Hollande.

"El papel de los socialdemócratas del sur ha sido un escándalo y Pedro no ha sabido desmarcarse. No hemos sido capaces de presentar un documento conjunto alternativo para Grecia, simplemente se incluyeron matices, los pocos que logró Hollande", comentaba un veterano diputado económico. Para contrarrestar el respaldo, Sánchez ha recurrido la petición de ayuda humanitaria a Grecia que ya barajó Martin Schulz la víspera del referéndum del "no".

A Juan Moscoso, actual portavoz socialista de Economía, el acuerdo le parece necesario, al tiempo que reconoce que es muy difícil de cumplir. "Pero el Gobierno va a traer a debate el plan de rescate a Grecia para seguir haciendo campaña electoral y, junto con los presupuestos, se van a dedicar durante las vacaciones a la trompetería económica".

Ay, las vacaciones. Cómo se las ha jorobado Rajoy a muchos de los diputados. Este ha sido otro de los grandes temas de la jornada. Qué si ahora voy a tener que cambiar los billetes, con el consiguiente incremento de gasto, que si voy a tener que venir a las comisiones de presupuestos una semana sí y otra también, que vaya conflicto familiar me va a generar con mi ex....

Mientras, Montoro se piensa si ir o no al rodaje de Juego de Tronos en septiembre para rentabilizar "la beneficiosa fiscalidad con la que están encantadas las productoras", tal y como apuntan en su entorno. Rajoy continúa con sus labores de traductor, a riesgo de acabar pareciéndose al falso traductor de Obama en el funeral de Mandela.