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Sigan a este diputado, el hombre que no preguntó a Bárcenas

07/07/2017 07:23 CEST | Actualizado 07/07/2017 07:24 CEST

EFE

Se llama Carlos Rojas García y para él, el trabajo que hace es "un honor". Es el diputado del PP que dejó perplejo a una parte del personal cuando pasó de preguntar a Luis Bárcenas por las acusaciones de financiación ilegal lanzadas contra el partido del Gobierno de Rajoy por el extesorero. A cambio, Rojas optó por arremeter contra las otras formaciones que habían exigido la presencia del exsenador y extesorero, para luego desgranar las virtudes del Gobierno de Rajoy. Todo con enorme aplomo.

Este hombre "guapo, aseado y encantador", según una compañera de partido, nació en Motril (Granada), en setiembre hará 47 años. Es una estrella al alza en el Partido Popular, confiesa estar encantado "con el trabajo que estoy haciendo. No considero que me esté comiendo marrones". Y se toma con filosofía los comentarios de los diputados de otros partidos de izquierda. Alguno de ellos no ha tenido problema en definirle como "el nuevo mamporrero del PP", o como "una mezcla entre Federico Trillo y Esteban González Pons". De Pons "¿lo dicen por lo de guapo? No me han visto".

Un mamporrero muy educado

Eso sí, los colegas de comisiones consultados -da igual la ideología- añaden que lo cortés no quita lo valiente y "es un tipo afable, muy bien educado y con una buena voz. Se puede hablar con él fuera de las comisiones y también viajar", explica otra señoría, con largo recorrido en el Congreso. "Lo de la educación me viene de mis padres. A lo de 'mamporrero', cada uno de mis compañeros puede expresar sus opiniones, faltaría más. Pero yo estoy muy convencido de lo que hago".

"Las medidas que ha tomado el PP en asuntos de corrupción no las ha tomado nadie, son las más solidas que existen", afirma Rojas García.

Tan convencido que insiste en que "hago lo que me corresponde, llevo la parte jurídica (es abogado, como su padre y tres de sus hermanos) y me siento realmente cómodo. He estudiado los fundamentos de la defensa del PP en la financiación y hay elementos y base jurídica solvente para defender a este partido. Lo que ha hecho en sus cuentas públicas y publicadas es un ejercicio que no ha hecho nadie". No le tiembla la voz ni un poquito con tal afirmación.

En el mismo tono firme y tranquilo continúa: "Yo no me avergüenzo al hablar de la corrupción, en absoluto. Las medidas que ha tomado el PP en asuntos de corrupción no las ha tomado nadie, son las más solidas que existen. Por eso, cuando veo que se pone el ventilador para ensuciar todo, me molesta. Tengo desarrollado un importante sentido del Estado, y no me gusta el populismo que lo ensucia todo".

Es una actitud clara frente a la de los otros portavoces como Martínez Maíllo, Pablo Casado o Javier Maroto, quienes en privado no tienen problema en reconocer lo hartos que están de que la corrupción arruine cada día su trabajo para cambiar la imagen del PP. De hecho, cuando el pasado 26 de junio Bárcenas compareció, Maíllo, el portavoz oficial, dejó el puesto a Carlos Rojas. De esa forma, propició el primer salto a la fama nacional de este político andaluz. La "desfachatez" de Carlos Rojas -en palabras de otra señoría de otra formación- en esa comparecencia, al cargar contra los partidos de la oposición y alabar las virtudes del PP, llevó a que periodistas, tertulianos y compañeros del Congreso que aún no le conocían se fijaran en él.

Mientras que de Despeñaperros para arriba Rojas no era muy conocido, en Andalucía le tienen bien localizado. Además de ser siete años alcalde de Motril por el PP, fue portavoz de los populares en el Parlamento de Andalucía. "Estuvo casado con una sobrina de Juan de Dios Martínez Soriano, el histórico dirigente del PP que tuvo un papel crucial en el caso Juan Guerra", explica un diputado andaluz.

Los padrinos políticos

Soriano fue su primer padrino en política, pero también le adoptó el exministro Javier Arenas. El espaldarazo final ha sido su íntima amistad con Juan Manuel Moreno Bonilla, el presidente del PP en Andalucía. "Esa información sí que es clavada a mi trayectoria política. Juanma Moreno es mi amigo y pocas veces se recuerda que le ganó las elecciones generales a Susana Díaz en Andalucía", comenta.

Sobre sus no buenas relaciones con Susana Díaz, Rojas también tiene recuerdo. "Es que yo era el portavoz y la controlaba en la sesión de control. Hubo un día que se enfadó tanto que el golpe que dio al micrófono asustó a muchos".

¿Ministro o candidato a presidente de la Junta de Andalucía? "Nada. Yo estoy muy bien donde estoy".

Vivía bien en Andalucía, le gustaba lo que estaba haciendo, pero en un momento determinado, Moreno Bonilla decide reforzar a los populares andaluces en Madrid. Y Carlos Rojas García cumple todos los requisitos. "La percha siempre ayuda, tiene planta, aseado, sus intervenciones están siempre bien escritas. Trabaja y es un tipo calmado, capaz de decir las mayores burradas sin perder la compostura. Es una inversión a futuro", añade el citado diputado andaluz. Es obvio que Rojas no comparte el término burradas, pero lo encaja en ese talante de que la opinión de los demás es muy respetable.

Este mismo miércoles, en el Congreso de los Diputados, durante la comparecencia del comisario José Ángel Fuentes Gago -el jefe de Gabinete del comisario Eugenio Pino- en la comisión que investiga la presunta utilización por parte del PP de la Policía -"una policía política" en Cataluña- con el ministro Jorge Fernández Díaz, Carlos Rojas volvió a demostrar su aplomo.

Tras pedir primero amparo para el comisario Sánchez Gago y la Cámara, ante las descalificaciones de Gabriel Rufián (ERC), él mismo tuvo que ser apercibido dos veces por Enrique Legarda, el muy comedido presidente de la Comisión y diputado del PNV, que le amenazó con apercibirle una tercera vez. ¿La razón? De nuevo, el portavoz del PP utilizó su turno de palabra para cargar contra los otros partidos por el "uso partidista" de la comisión.

Ejercicio de hipocresía

Sus preguntas para Fuentes Gago versaron sobre su reconocimiento por luchar contra ETA y un "este no es su lugar" al comisario, a quien llegó a emocionar. "Esto es un ejercicio mayúsculo de hipocresía", espetó al resto de partidos, que "vienen a mancillar el honor de los comparecientes". Legarda le tuvo que frenar en seco: "No valore a otros grupos. Se lo he dicho en otras comparecencias". El temple de ambos diputados, educado pero duro, evitó que la cosa fuera a más.

¿Decide Carlos Rojas personalmente no preguntar a Bárcenas o cuál es su papel ante los comisarios Sanchez Gago y Eugenio Pino? No, claro que no. "Con Bárcenas no pregunté tras hablarlo con mis compañeros de la Comisión. Teníamos claro que aquella comparecencia era un puro teatro, un circo, y no estábamos dispuestos a participar. Él no iba a decir nada, porque está inmerso en los procedimientos judiciales".

A Carlos Rojas Garcia hasta hace poco le daba miedo volar -"ahora menos, pero espero que llegue el AVE a Granada en el primer semestre de este año"- y es más que prudente cuando se le interroga por los vuelos políticos, visto el carrerón que lleva en estos meses. ¿Ministro o candidato a presidente de la Junta de Andalucía? "Nada. Yo estoy muy bien donde estoy, no tengo ninguna aspiración más. Estoy muy agradecido a Rafael Hernando, se trabaja muy bien con él, y a Mariano Rajoy. Lo que hago es un honor para mí".

Lo dicho, sigan a este hombre. Promete en el PP, con Rajoy y sin él.

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